sábado, 12 de agosto de 2017

Un rey en cada esquina

Confieso mi ignorancia. No sabía ni que Tailandia tuviera monarquía y, mucho menos, que se les hubiera muerto un rey y el país estuviera inmerso en todo este velatorio desde entonces. He tenido que tirar de hemeroteca para poder entender mejor este fenómeno del rey omnipresente. 

La imagen del rey está realmente en todas partes, en todas. Hay, por ejemplo,  vallas publicitarias en las calles y edificios con laterales enteros forrados con su imagen.  Todos los sitios públicos tienen su imagen: tiendas, centros comerciales, hoteles, museos, galerías de arte... Muchos de esos sitios, y todos los templos, tienen además altares, y junto a los altares libros de condolencias.  A veces aparece de adulto, otras veces de joven, con uniforme militar o de gala.  joven, de viejo… Hay exposiciones de arte contemporáneo dedicadas a su figura: bustos medallones, pinturas, fotografía artística, fotografía histórica... todo lo imaginable. Y luego está la « performance » del Grand Palace, con cientos de mujeres y hombres de luto riguroso, hacinados en zonas habilitadas para rezar por él.  

Es todo un fenómeno ver a un país entero así entregado. A mi me resulta algo excesiva, opresiva incluso, esa veneración extrema, pero debió ser, ciertamente, una persona muy querida. Reinó 70 años y, por lo visto, fue realmente la imagen de estabilidad y continuidad del país, porque Tailandia tiene una historia plagada de golpes militares, el último hace un par de años.  

En teoría, todo este culto al difunto rey se acabará en octubre, cuando se cumpla el primer aniversario de su muerte, se queme su cuerpo, y se acabe el periodo de luto. Incluso han pedido que los turistas no viajen este mes de octubre a Bangkok para evitar congestiones. Yo creo que esto no acaba en octubre sino que no ha hecho más que empezar. Su imagen se ha convertido en todo un icono, como  el Che Guevara o el Papa Juan Pablo II.