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domingo, 20 de octubre de 2019

Rancinan en el Museo Danubiana

Pasé la noche del viernes en Bratislava con la idea de poder visitar una exposición de Rancinan al día siguiente. Ha sido una suerte absoluta que el trabajo me llevará por esas tierras esta semana porque sólo expone en el Museo Danubiana de mediados de septiembre a finales de octubre . 

El lugar es sorprendente: un museo literalmente en medio del río Danubio, a unos 20 km al sur de Bratislava, en una zona prácticamente fronteriza entre Eslovaquia, Austria y Hungría. La excursión bien merece la pena. En esa zona el río está medio-embalsado y en los alrededores hay zonas de senderismo, cicloturismo y hasta kayak. Los bosques de los alrededores tenían ya colores otoñales para completar el encanto. El museo está en la punta de una isla-península, rodeado de un jardín de esculturas y de la presencia del Danubio por todas partes. 

Respecto a la colección y exposiciones temporales, me gustaron algunas obras sueltas aquí y allá, y me encantó el montaje "Democratia" de Rancinan: una especie de lienzo monumental, de unos 15 metros, compuesto de toda una serie de personajes bufonescos y tétricos, todo algo delirante como la política actual. Además de esa obra monumental, varias salas adicionales contenían obras de series anteriores del artista, como "A small man in a big world" y una de esas "últimas cenas" en las que Jesucristo aparece rodeado de personajes de la cultura pop.  Inolvidable todo, sólo lamenté que dBt no pudiera acompañarme. 








viernes, 18 de octubre de 2019

Budapest - Komarno - Bratislava

Esta semana laboral me ha hecho recorrer el Danubio. Arrancó la cosa con una cena de trabajo el miércoles en Budapest, todo un planazo porque es una ciudad imponente y con mucho ambiente. De hecho, aunque cenamos con horario español, a eso de las 10, tanto el restaurante como toda la zona centro estaban muy animadas. 

El jueves y viernes tuve reuniones agotadoras en Komarno, una ciudad eslovaca fronteriza con Hungría. Al menos, la madrugada del viernes pude disfrutar del amanecer en el río Danubio desde el puente que separa los dos países. Fue un momento breve, apenas un paseo de 10 minutos desde mi hotel pero me encantó comenzar el día de esa forma tan poética. El atardecer del viernes también lo vi sobre el río Danubio pero en Bratislava, una ciudad por la que había pasado brevemente el año pasado pero que ahora he tenido tiempo de explorar. Pude pasear al atardecer por el pequeño casco viejo, subir al Castillo y tomar una copa en el bar del UFO, una torre coronada por una plataforma circular, en plan platillo volante, que domina el puente del Danubio. Hay que ver lo que da de sí este río. 





sábado, 9 de junio de 2018

Londres - Bratislava

Esta semana laboral ha estado repartida entre Londres, a dónde he tenido que volver por reuniones varias, y Bratislava, que he visitado por primera vez. En Londres estuve muy a gusto, como siempre, y repetí hotel en Russell Square, porque la verdad es que la amiga de dBt sigue ofreciendo un precio imbatible para esa zona y las características de ese hotelazo. 

Lo de Bratislava fue un visto y no visto, pero suficiente para hacerme una idea del casco viejo de la ciudad, coqueto, pero pequeño. En realidad la reunión de trabajo la tuve en Komarno, una ciudad-pueblo, al lado de la frontera con Hungría. Allí tuve una "salida del armario" durante la comida, con el Director General, el de Recursos Humanos y el Financiero. Me preguntaron directamente si tenía familia y después de hablar de mis padres y hermanos en España, comenté que en París tenía a mi marido, con el que me había casado hacía un año (en realidad, casi 2). Noté cierta sorpresa, como de primera vez que se encontraban a alguien así, pero todo fue bien y creo que yo no tenía alternativa ante una pregunta directa. No puedo abrirme o ocultarme dependiendo de lo supuestamente liberal u homofóbico que sea el país, no tengo ni edad ni ganas. 

Hice la vuelta a París desde el aeropuerto de Budapest y disfruté de un atardecer bastante espectacular. Es lo que tiene viajar siempre en ventanilla, que siempre hay alguna nueva vista de la que disfrutar.