lunes, 14 de octubre de 2019

El regalo de Jeff Koons

Este fin de semana en París ha sido de temperaturas casi veraniegas, en la línea de esos arranques de otoño suaves, acompañados de amaneceres preciosos. Aprovechamos para dar largos paseos, principalmente por el Sena. 

El sábado, dBt me llevó, por sorpresa como a él le gusta, a descubrir la recién inaugurada escultura de Jeff Koons, en las cercanías de la Plaza de la Concorde, detrás del Petit Palais. Es un ramo de tulipanes de colorines bien grande y hermoso, y es un regalo de los americanos a París después de los atentados de 2015, en plan la mano de la antorcha de la Libertad. Casi desde entonces la obra ha estado envuelta en la polémica: que si arte comercial, que si regalo interesado, que si gastos de mantenimiento... Finalmente, la han inaugurado hace una semana y casi con seguridad, se convertirá en un nuevo lugar de peregrinaje en la ciudad, un paso obligado en la ruta Concorde - Campos Elíseos. A nosotros nos encanta.





viernes, 11 de octubre de 2019

Vigo - Londres

El domingo pasado fue día de despedidas. Tras la Fiesta de Multicumpleaños, cada uno siguió su ruta: algunos volvieron a Zaragoza, otros visitaron la Carabela en Baiona, otros tenían actuación del coro...  Yo subí con mis padres al aeropuerto para que dBt pudiera volver a París. 

El resto del día fue tranquilo, con mucho sol y paseos en Vigo. Comimos con jap y Charo, que no volvían a Madrid en coche hasta el día siguiente. La puesta de sol desde el Paseo de Alfonso XII fue el broche perfecto a un fin de semana familiar muy intenso. A saber cuando volvemos a coincidir todos. 

El lunes volé a Londres desde Vigo, con un primer vuelo a las 6:30 de la mañana. Aunque es un madrugón, con un breve tránsito en Madrid, me pongo en Londres a las 10 de la mañana (aprovechando la hora menos en UK). No es la primera vez que hago esa ruta, sin ir más lejos en marzo y en agosto

La semana de trabajo en Londres fue dura, con reuniones sin parar, de lunes a viernes: con mi jefa, con la dirección de Recursos Humanos, con el equipo divisional, con el top 60 de la empresa, con el equipo de dirección de Dinamarca... Y suma a todo eso varias cenas de empresa. Un agotamiento, vamos. Di tú, que no había tenido una semana tan larga e intensiva de reuniones en todo el año, así que mejor no me quejo. Todo puede ir siempre a peor. 



lunes, 7 de octubre de 2019

Fiesta de Multicumpleaños

Este fin de semana fue la fiesta familiar que llevábamos algún tiempo preparando, en plan celebración conjunta de todos los cumpleaños. Fue un proceso que se alargó meses entre aquella visita a Cambados y la elección definitiva del Parador de Baiona

Fuimos 24 y entre los cumpleaños redondos había participantes de 90, 70, 60, 50, 40 y 30. Como comentamos en la invitación, sumando todas las edades había un total de 2200 años de vida, de experiencias, de alegrías y de llantos. 

Todo el mundo se lo pasó muy bien. Tuvimos buen ambiente, buena música... y buen tiempo, ideal para disfrutar del entorno del Parador y del pueblo de Baiona. 

Organizar una fiesta como esta, o como la de Santo Estevo, requiere bastante tiempo y trabajo. Ha habido que organizar habitaciones, coordinar el menú e invertir un montón de horas en seleccionar fotos familiares para montar 3 vídeos que quedaron muy emotivos. Muchas horas de trabajo, la verdad. Las últimas semanas además se juntó el ultimar los detalles del evento con los avances en la reforma del piso, así que hemos pasado algo de estrés. En cualquier caso, ya está hecho y quedamos muy satisfechos. 

Para la invitación y uno de los vídeos utilizamos la canción Nuestro Tiempo de Amaral y es que cómo dice la canción: 

"Hay un tiempo para existir, en el tiempo que te han dado
Para dejar atrás los fantasmas del pasado
Y hay un tiempo para creer, tiempo para buscar
Hay un tiempo para olvidar todo lo que pudo ser y nunca será
Es nuestro tiempo" 







lunes, 30 de septiembre de 2019

Cabaret Mylène Farmer

El sábado estuvimos de cabaret en el barrio de Pigalle, una zona golfa y muy animada de París, a los pies de la colina de Montmartre. El local se llama Divan du Monde - Madame Arthur y es la combinación hace unos pocos años de dos locales míticos de la noche parisina. El Divan lleva funcionando como cabaret y teatro desde el siglo XIX, y el Madame Arthur desde los años 50 del siglo XX, cuando abrió como el primer cabaret drag-travesti de la ciudad. 

Tuvimos una experiencia memorable. Escogimos la opción cena que sale algo cara por aquello de garantizarnos plaza sentados. Son mesas altas de taburete por lo que no resultan cómodas. La comida está bien pero escasa. El espectáculo, en cambio, fue francamente bueno. Una hora de actuaciones bien producidas imitando un concierto de Mylène Farmer, con 5-6 actores diferentes y buenas voces. Como ocurrió con el concierto real de la cantante hace unos meses, el público estaba entregadísimo y se sabía todas las canciones. Nos encanta ver a los franceses tan entregados. 

Después del espectáculo de cabaret, asistimos, en la misma sala, a otro espectáculo surrealista (dos últimas fotos). Es una especie de concurso para adivinar canciones francesas a través de los primeros acordes de la canción. Quien acierta se lleva cupones intercambiables por chupitos o botellas de champán. Fue divertidísimo porque la gente estaba emocionadísima, super participativa, gritona, subiendo espontáneamente a bailar al escenario. Locura total. Nosotros estábamos allí pasmados sin conocer prácticamente ninguna de las canciones pero identificándolas todas a través del "Shazam" en el móvil de dBt.  Debieron sonar casi todas las canciones petardas de la música francesa y eso es una mina de información que no podíamos dejar escapar.





jueves, 26 de septiembre de 2019

Elección de materiales

Ahora que han empezado las obras en el apartamento de Madrid, con la fase de derribos, se nos acumulan las decisiones a tomar. Es todo algo agobiante porque hay que decidirlo todo: dónde va la caldera, que no cabe en la cocina, dónde va el tabique del baño respecto al vestidor, dónde van finalmente en los radiadores, para que estorben menos, cómo van los conmutadores de la luz y los enchufes.... En fin, un montonazo de cosas y bastante estrés. 

Con semejante panorama, esta semana pasamos un par de días en Madrid, además del domingo, para supervisar todo, reunirnos con la arquitecta y la contratista, e incluso arrancar el tema de la cocina y empezar a ver materiales. Hay tantísima variedad de todo, modelos y opciones, que tomar decisiones es una heroicidad. Siempre te queda la duda de si estás acertando o hay alguna opción mejor. Ahora entiendo totalmente todo eso de la "paradoja de la elección" y porque nos bloqueamos y sufrimos en un mundo que ofrece infinitas posibilidades. 

En medio de tantas angustias, comimos el domingo con mi sobrina I, que prepara oposiciones a Psicóloga de Prisiones. Esa misma tarde, aprovechando que yo iba al dentista en el Corte Inglés de Callao, disfrutamos de unas vistas magníficas de Madrid desde el espacio de restauración de la última planta, al que no habíamos vuelto desde 2013. Está algo masificado pero esa vista de la Gran Vía, que parece sacada de un cómic, no tiene precio. Es una preciosidad absoluta. 




sábado, 21 de septiembre de 2019

Leiden - Utrecht - Heerenveen

Esta semana he pasado un par de días de trabajo en Holanda. Este país se ha convertido en mi destino laboral favorito por múltiples razones. El viaje desde París es muy cómodo (sólo 3 horas en tren), trabajo muy a gusto con el equipo local (aunque los holandeses tienen fama de muy directos y difíciles) y el país me rechifla.

Empecé el periplo en Leiden (dos primeras fotos), dormí en Utrecht que, definitivamente es la mejor base para mi, y subí hasta Heerenveen, dónde tenemos la sede del país. Fueron días soleados pero con temperatura otoñal. En medio de un montón de reuniones, arranqué un mini-paseo con café en Leiden, un paseo al atardecer en Utrecht y un precioso amanecer camino del norte del país. Qué más se puede pedir.  





martes, 17 de septiembre de 2019

Picnic en el Sena

Al día siguiente del brunch del Ritz, hicimos picnic en el Sena. De un extremo al otro. 

En París hay mucha cultura de picnic. Es super habitual ver familias o pandas de amigos con su mantelito, sus bebidas y sus viandas en parques y plazas. Con todo, el mejor sitio son las riberas del Sena porque son peatonales, disponen de mesas, bancos y bordillos varios, y las buenas vistas están garantizadas. 

Nosotros no somos nada de picnic porque lo de cargar con las cosas y sentarnos mal no nos emociona. Nuestras experiencias son contadísimas pero esta semana nos lanzamos a la aventura para celebrar los últimos coletazos del verano y la buena temperatura. Nos bajamos con nuestra cestita y nuestros "tuper" y nos instalamos al lado del "Pont des Arts", la pasarela peatonal que une el Institut de France y el Louvre. Desde ahí, disfrutamos de un intenso atardecer rosado y violeta y las primeras luces sobre la ciudad. Memorable. 



lunes, 16 de septiembre de 2019

Brunch en el Ritz

El domingo hicimos uno de esos "brunch estirados" con Ronke, en nuestra particular ruta por los hotelazos de París. Los hacemos muy decalados porque cuestan una fortuna y porque el verdadero lujo viene en dosis muy pequeñas. Después de las experiencias en el CrillonShangri-la o Hyatt Vendôme, ahora hemos probado, por fin, el Ritz. 

El hotel está situada en plena plaza Vendôme, y lo reabrieron hace unos pocos años después de una larga reforma. Es un hotel con solera, de finales del siglo XIX, y eso se nota en la decoración, clásica a más no poder. Tiene su punto de elegancia, sin duda, pero nosotros preferimos los estilos más contemporáneos, o al menos con más mezcla. 

En el vestíbulo del hotel hay un enorme tapiz con un plano maravilloso de París del siglo XVIII; es increíble ver la estructura de la ciudad hace casi 3 siglos. En cuanto al brunch, está muy bien y con muy buen servicio, pero lo mejor es el patio ajardinado, de una tranquilidad absoluta. Tuvimos suerte de escoger el fin de semana perfecto porque todavía es verano en París y el domingo rozamos los 30 grados.