domingo, 22 de abril de 2018

Ritual de despedida

Se ha muerto Madame Sylverio, la abuela que acompañaba al Louvre, en la primera etapa parisina, en el marco de un programa de voluntariado con enfermos de Alzheimer. Ocurrió el fin de semana pasado, mientras estaban mis padres y madrina de visita. De hecho, su hija Christine me llamó, para anunciarme que su madre estaba en las últimas, mientras paseaba con ellos por los exteriores del Louvre. Para colmo de coincidencias, la sala del tanatorio en Troyes, dónde fue el entierro, se llamaba también "Louvre". En fin, esas cosas del universo en las que su hija quiso ver algo mágico. 

Hasta este sábado no pude verme con Christine porque tras la visita familiar, a media semana, me fui a Praga, dónde empezaba a trabajar en la nueva empresa. Me propuso hacer una especie de circuito de despedida y la idea me gustó mucho. Fuimos juntos al Louvre y allí le expliqué cómo se desarrollaban las visitas con los pacientes. Vimos juntos algunos de los cuadros de pintura francesa que habían formado parte del programa de voluntariado, y yo descubrí algunas nuevas obras interesantes en esas salas, aunque no son mis favoritas. En la salida, pasamos por el arte babilónico, y sus maravillosos leones y arqueros. 

Tras el Louvre, subimos en bus a la iglesia de Alesia, porque en una de sus capillas, hicieron la misa de funeral, a la que yo no pude asistir por estar en Praga. Allí puse una velita en homenaje de Madame Sylverio, al igual que había hecho en muchas otras iglesias de París durante los días de visita de mis padres. Por último, ya fuera, Christine me leyó el texto que había leído durante la misa, que incluía una pequeña anécdota que yo le compartí, la de las rosas, que constituye mi recuerdo más entrañable de su madre. 

Me gustó volver a Alesia, porque en ese barrio teníamos dBt y yo clases de francés, además de ir  a recoger a Madame Sylverio para las visitas al Louvre. Fue una verdadera tarde de despedida. Poco a poco, vamos cerrando etapas en este último año que vivimos en París. 




martes, 17 de abril de 2018

4 días de visita familiar en París

Pensé que el viaje de octubre con mis padres y madrina a Madrid y Zaragoza sería el último. Lo pensaba por ellos, porque están ya para poco viaje, y por mi, porque cada vez me agotan más. Sin embargo, aquí se han venido los 3, incombustibles al desaliento. Ha pesado el hecho de que la etapa de París se acaba, porque nos mudaremos a Madrid a finales de año, y también que mi madrina no había venido nunca (en realidad, la mujer apenas ha viajado).  

Salió la visita mucho mejor de lo esperado: por un lado, yo acerté con las comidas para mi madre (todo le resulta duro), por otro, mi padre se mostró en buena forma física, con largos paseos, algo impensable hace tan sólo unos meses, y mi madrina se mostró cual adolescente emocionada con todo. De hecho, el único incidente reseñable fue que salió a pasear por su cuenta alguna tarde y una de ellas tardó un poco, por lo que mis padres se pusieron atacados y le reprocharon su "inconsciencia". A pesar de que tiene 74 años creo que mis padres, ya cerca de los 90, la siguen viendo como aquella niña que conocieron con sólo 9 años. 

Dedicamos estos días de visita a hacer algunos recorridos básicos: las islas, el Louvre y Tulleries, la zona de Les Halles, Montmartre, Trocadero... También vimos muchas iglesias: Notre Dame, la Sainte-Chapelle, Saint-Eustache, Madeleine, Saint-German de Près (que está radiante con la rehabilitación, como se puede ver en las dos penúltimas fotos abajo)... Yo, por mi parte, visité por primera vez la "Conciergerie", dónde estuvo encarcelada Marie-Antoniette. 

Me gustó tenerles a todos en casa, aunque tuvimos que apretarnos. Las 3 primeras noches, dBt y yo dormimos en un hotel cercano porque él trabaja, pero las 2 últimas nos apañamos con un colchón hinchable que resultó, la verdad, bastante cómodo. Para mis padres esta era la cuarta visita a París, una especie de despedida. Su primera visita fue en 2010 y aquellos eran otros tiempos y otras energías. Desde entonces guardan preciadamente su mejor recuerdo de la ciudad: el de aquel aniversario con vistas, cuando celebramos sus 58 años de casados.  







martes, 10 de abril de 2018

3 días en Ribadesella

Después de Argentina, Asturias. Pasé apenas 2 días en París para hacer lavadoras y cambiar maletas, y después volé directamente a Avilés, dónde me recogió jap. Aterricé a las 9 de la mañana así que aprovechamos para arrancar el día desayunando en el casco viejo de la ciudad y paseando por sus calles con soportales y por el Centro Niemeyer. Después fuimos a la Playa de Vega y aunque yo me vine arriba y me puse bañador y protector solar, el agua estaba helada y había también un aire frío así que mi expectativa de playa en abril quedó rápidamente abortada.

Llevaba 2 años y medios sin ir a Ribadesella y fue muy agradable volver. Sin ser tiempo de verano, tuvimos suerte ya que fueron días sin lluvia y con sol a ratos. Salimos a pasear por las aldeas próximas, incluyendo Cueves, y yo salí a correr por las colinas. En el apartado gastronómico, jap me llevó a un nuevo restaurante, el Molin de Mingo, en el medio del monte, en un sitio precioso, con buena carta y buen precio. La experiencia sólo se vio empañada por un grupo familiar cercano que hablaban en voz alta sobre los "maricones" (que si todos que lo parecían lo eran, que si eran 1-2 de cada 10...). Pensé que esas cosas ya no ocurrían en sitios públicos, fue algo bastante desagradable. Lo mejor fue que una pareja hetero de una mesa cercana se nos acercó al irse para comentarnos que "es el final del imperio americano y vienen los bárbaros de nuevo", y que la familia esa "deben tener problemas de identidad sexual". Esa complicidad hetero espontánea fue toda una alegría y un contrapunto esperanzador a tanta homofobia ignorante. Salimos del restaurante con rumbo a las playas de Niembro (Torimbia y Toranda) que son todo un espectáculo natural. 







miércoles, 4 de abril de 2018

Ocio y cultura en Buenos Aires (Argentina /14)

Cierro la crónica argentina con una referencia a la vida cultural y de ocio, más allá de todos los buenos museos y centros de arte que ya mencioné. Para empezar, teatro, un montonazo de teatro, la mayoría en torno a la avenida Corrientes, en su tramo en torno al Obelisco (ya que la avenida llega a los casi 9 km!). De lo que había en cartel sólo nos interesó "Casa Valentina", del mismo autor que la Cage aux Folles. De nuevo una historia de travestis, de hombres que se reúnen en casas privadas para transformarse en mujeres durante un fin de semana.  Es una obra bastante buena y estuvo muy bien interpretada. 

En el apartado cine, vimos, un "blockbuster" de super-héroes, "Pantera Negra", mejor de lo que esperábamos, y "Una Mujer Fantástica", la peli chilena del Oscar sobre una mujer transexual que pierde a su pareja; algo lenta pero muy buena y muy triste. 

En el apartado conciertos, tuvimos la inmensa suerte de que coincidiera una actuación de Miranda, un grupo pop argentino que nos encanta. Los conocimos a través de Fangoria, en un concierto hace años en Barcelona, y desde entonces los hemos ido siguiendo. La actuación de Buenos Aires era en el contexto del aniversario de un local, el Niceto Club, y ahí estuvo el problema, porque no salieron a actuar hasta las 2:30 de la mañana. La actuación apenas duró una hora pero fue un gran esfuerzo después de todo un día de turismo y también un cambio de ritmo y de horarios ya que hasta entonces nos estábamos acostando a eso de las 11 o 11:30. Con todo, fue una suerte verlos en directo y ver el extremo fanatismo de sus seguidores, que estaban realmente enloquecidas, sobre todo las numerosas lesbianas que se vinieron arriba desde el arranque con "Dice lo que siente", una canción que no conocíamos pero que tiene un vídeo lésbico y debe ser todo un himno para ellas...

Por último, es toda una delicia en Buenos Aires pasear por las librerías, y sobre todo por el Ateneo, ubicada en un antiguo teatro. Es un sitio fantástico para deambular, para tomar algo y para descubrir libros. Llevaba algún tiempo sin comprar prácticamente libros pero me he vuelto de viaje cargado con seis, principalmente novela argentina. 

Creo que el gran atractivo de Buenos Aires es definitivamente el acceso a una inmensa oferta cultural y de ocio en español. 





martes, 3 de abril de 2018

Algunos básicos de Buenos Aires (Argentina /13)

La oficina de turismo de Buenos Aires tiene su lista de imperdibles de la ciudad y prácticamente los visitamos casi todos. Aquí van 3 de los que no había hablado hasta ahora: 

- Galerías Pacífico. Es uno de esos centros comerciales de finales del XIX, majestuoso, con solera, y con una serie de cúpulas interiores decoradas por artistas argentinos en los años 40. Parte del edificio está ocupado también por el Centro Cultural Borges, así que bien vale una visita, o dos (nosotros descubrimos el mejor capuchino de la ciudad allí así que fuimos varias veces). 

- Café Tortoni. También del siglo XIX, el típico café que frecuentaban los artistas y escritores de la ciudad, como Borges o Cortázar. La comida no es para echar cohetes y el capuchino es directamente horrendo pero el local es muy bonito. Tuvimos que hacer algo de cola para entrar pero va rápida porque el local es muy grande. 

- Edificio Barolo. Toda una rareza de edificio de oficinas, de los años 20. El dueño y el arquitecto eran masones italianos y todo su planteamiento fue un homenaje a la cultura italiana y en particular a la Divina Comedia (como la división entre infierno, purgatorio y cielo, y toda una serie de coincidencias basadas en numerología). Tiene un faro en la torre y desde allí, con una altura de 22 plantas, hay buenas vistas a toda la ciudad y en particular al edificio del Congreso que se encuentra muy cercano. 

Sin aparecer en ninguna lista oficial, el Parque de la Memoria es también para mi un básico de la ciudad. Queda algo a desmano, al extremo norte de la ciudad. Es un parque dedicado a las víctimas del terrorismo de estado de la última dictadura argentina, entre los años 1976 y 1983. Se cifran en 30 mil los muertos y desaparecidos y en el parque varios muros albergan placas con sus nombres. El parque tiene multitud de obras de arte y da directamente al Río de la Plata, al que arrojaron desde aviones a muchas de las víctimas. Un lugar bello y sobrecogedor al mismo tiempo. Precisamente, durante nuestro viaje, se celebró el Día de la Memoria, con una gran manifestación el día del aniversario del golpe, a la que por cierto asistió este año Pablo Iglesias







lunes, 2 de abril de 2018

Paseo por la Costanera Sur (Argentina /12)

En Puerto Madero existe un pequeño centro de arte que alberga la colección Fortabat. Se trata de los fondos que atesoró una señora acaudalada argentina, casada con un cementero local. No se podía hacer fotos pero salvo algunas obras de arte argentino las obras no nos resultaron especialmente interesante. Detrás de ese pequeño museo, está uno de los accesos a la Reserva Ecológica Costanera Sur, un inmenso parque-humedal, creado a raíz de rellenos en un antiguo balneario y en terrenos ganados al río de la Plata. Hay recorridos de distinta longitud y nosotros escogimos el que recorría parte de la línea de costa para ver, por fin, ese gran río-mar. Además de las aves y la vegetación hay vistas a la ciudad así que a ratos parece el Central Park de Nueva York, con sus rascacielos al fondo, y resultó un paseo de domingo perfecto para nosotros.  

Después de la inmersión en la naturaleza, nos acercamos a la Usina del Arte, una antigua planta eléctrica, en el barrio de La Boca, ahora reconvertida en (otro!) centro multiusos. Como parte de la programación de Semana Santa, había un concierto en el patio exterior, una exposición fotográfica del estudio parisino Harcourt y una instalación con una especie de mega-meteorito suspendido en el aire.