viernes, 18 de mayo de 2018

Arquitectura de ayer y hoy en Londres

Han sido días de sol y pre-boda en Londres, con mucha banderita aquí y allá por el bodorrio real de Meghan y Carlos que se celebra este fin de semana. Desde nuestro hotel en Bloomsbury, dimos un largo paseo una de las tardes que nos sirvió para descubrir nuevos rincones de la ciudad. En concreto, paseamos por las plazas de Lincoln´s Inn, una especie de campus universitario con edificios medievales que pertenece al colegio profesional de abogados; un sitio con muchísimo encanto, la verdad. Tuvimos la sensación de tropezarnos con un nuevo Londres desconocido. También pudimos apreciar la evolución general del skyline de la ciudad con algunos nuevos rascacielos. La verdad, es que Londres nos pone nerviosos y dBt incluso fantasea con volver a vivir allí, aunque por ahora lo que nos toca es preparar la mudanza a Madrid dentro de unos meses.





martes, 15 de mayo de 2018

Hotel Principal London

Primer viaje de trabajo a Londres; vendrán más porque la central de mi empresa está aquí. En esta ocasión, dBt se apuntó conmigo un par de días porque todo lo que suene a Londres le emociona enormemente. 

Nos hemos alojado en el Principal London, en Russell Square. Es uno de esos hotelazos victorianos, majestuosos por fuera y por dentro. Está recién renovado y re-abierto y como algún ex compi de dBt del mundo de la hotelería trabaja ahora allí, nos ofrecieron muy buen precio. También nos hicieron un tour por las instalaciones aunque algunas, como los restaurantes, aún no están abiertas al público. Nos han encantado los espacios, la decoración, y las vistas tan londinenses de la habitación a uno de esos "mews" (antiguas caballerizas, ahora patios). La verdad es que nos encantan los hoteles; no somos nada de AirBnB u otras formas de alojamiento. Ha sido toda una suerte que haya coincidido esta apertura del hotel con mi primer viaje laboral y que además esté tan cerquita de mi nueva oficina. 





domingo, 13 de mayo de 2018

Semana entre Milán y Madrid

Creo que este nuevo trabajo me va a hacer un experto en aeropuertos y conexiones aéreas europeas. Esta semana, entre el lunes y el domingo, he hecho París-Milán-Madrid-Londres, todo en tramos de sólo ida.

En Milán tuve una reunión super productiva con mi jefe, con el que estoy estableciendo buena relación. También exploré nuevas zonas de la ciudad, que cada vez me gusta más. En esta ocasión descubrí el ambientillo del barrio de Brera y la arquitectura super-moderna de la estación de Garibaldi. Ya estoy deseando quedarme algún fin de semana, en plan turista de verdad. 

En Madrid tuve reuniones de trabajo con un montón de gente, como parte de mi plan de incorporación en el nuevo puesto. Ha sido todo muy interesante aunque algo intenso. Al menos pude darme algún paseo con jap por la ciudad, y observar las « Meninas » que tienen por todos lados, en plan arte en la calle. También visitamos la Iglesia de San Francisco el Grande, que me dejó maravillado. Por lo visto, su cúpula es la 3ª más grande de la Cristiandad, tan sólo superada por el Panteón y el Vaticano. Como broche final de la semana, aún en Madrid, vi Eurovisión, y al día siguente, el domingo, tuve que madrugar para seguir mi tour laboral europeo en Londres. 






domingo, 6 de mayo de 2018

Semana de trabajo en casa

La primera semana de mayo trabajé desde casa. Fueron 4 días, porque hice el festivo del 1º de Mayo, pero nunca había tele-trabajado más de un día, así que esta fue una nueva y extraña experiencia. Me ha servido para confirmar que prefiero trabajar desde una oficina porque imprime más variedad y dinamismo en la jornada. Es probable que, hasta que nos mudemos a Madrid, tenga que repetir la experiencia alguna otra vez y tal vez le acabe pillando algo más el gusto. 

Acostumbrado a los viajes y oficinas, esta semana en casa me resultó algo monótona. La vida social se limitó a un desayuno con Carlos, y a una paella con Ronke, ambos agradables, pero con esa sensación de que  nuestros universos se irán separando al no compartir ya la misma empresa.  

En esta semana, descubrí también un nuevo hotel, con dBt,  el Renaissance Republique, con una decoración muy agradable y alguna pieza de arte interesante en las paredes. Nos gustó mucho el brunch del domingo, muy completo y a muy buen precio, para ser un 5 estrellas (34€). También tienen spa, pero a precio standard, nada particularmente barato. Yo me hice un tratamiento facial con masaje que me dejó absolutamente frito; no sabía que un masaje de cara pudiera resultar tan relajante.



sábado, 28 de abril de 2018

Praga y Frankfurt, primeros viajes de trabajo

Arranqué la nueva etapa laboral en Praga la semana pasada, tras la visita de mis padres, y esta semana estuve en Frankfurt. Son dos ciudades que ya conocía pero que hacía muchos años que no visitaba, la primera casi 10 y la segunda, más de 20!. 

Han sido semanas de muchas reuniones, conocer a gente y comenzar a entender el nuevo sector en el que me he metido, el del transporte público. Todo está superando de algún modo mis expectativas, tal vez porque eran muy bajas. La gente me parece muy maja, con poca tontería, a pesar de estar en niveles muy elevados de la organización, y el sector está en una fase muy dinámica y de mucha transformación. 

No tuve tiempo para hacer turismo pero salí a correr en las dos ciudades. Me gusta lo de salir a correr durante los viajes de trabajo porque me permite disfrutar algo más de la ciudad y ahora, con la primavera, hace el tiempo ideal. En Praga, disfruté de un tramo del río alejado del centro (las 2 primeras fotos) y en Frankfurt combiné la zona del centro de convenciones, dónde estaba alojado, con el río y el pequeño centro histórico (reconstruido tras la Segunda Guerra Mundial).   





domingo, 22 de abril de 2018

Ritual de despedida

Se ha muerto Madame Sylverio, la abuela que acompañaba al Louvre, en la primera etapa parisina, en el marco de un programa de voluntariado con enfermos de Alzheimer. Ocurrió el fin de semana pasado, mientras estaban mis padres y madrina de visita. De hecho, su hija Christine me llamó, para anunciarme que su madre estaba en las últimas, mientras paseaba con ellos por los exteriores del Louvre. Para colmo de coincidencias, la sala del tanatorio en Troyes, dónde fue el entierro, se llamaba también "Louvre". En fin, esas cosas del universo en las que su hija quiso ver algo mágico. 

Hasta este sábado no pude verme con Christine porque tras la visita familiar, a media semana, me fui a Praga, dónde empezaba a trabajar en la nueva empresa. Me propuso hacer una especie de circuito de despedida y la idea me gustó mucho. Fuimos juntos al Louvre y allí le expliqué cómo se desarrollaban las visitas con los pacientes. Vimos juntos algunos de los cuadros de pintura francesa que habían formado parte del programa de voluntariado, y yo descubrí algunas nuevas obras interesantes en esas salas, aunque no son mis favoritas. En la salida, pasamos por el arte babilónico, y sus maravillosos leones y arqueros. 

Tras el Louvre, subimos en bus a la iglesia de Alesia, porque en una de sus capillas, hicieron la misa de funeral, a la que yo no pude asistir por estar en Praga. Allí puse una velita en homenaje de Madame Sylverio, al igual que había hecho en muchas otras iglesias de París durante los días de visita de mis padres. Por último, ya fuera, Christine me leyó el texto que había leído durante la misa, que incluía una pequeña anécdota que yo le compartí, la de las rosas, que constituye mi recuerdo más entrañable de su madre. 

Me gustó volver a Alesia, porque en ese barrio teníamos dBt y yo clases de francés, además de ir  a recoger a Madame Sylverio para las visitas al Louvre. Fue una verdadera tarde de despedida. Poco a poco, vamos cerrando etapas en este último año que vivimos en París. 




martes, 17 de abril de 2018

4 días de visita familiar en París

Pensé que el viaje de octubre con mis padres y madrina a Madrid y Zaragoza sería el último. Lo pensaba por ellos, porque están ya para poco viaje, y por mi, porque cada vez me agotan más. Sin embargo, aquí se han venido los 3, incombustibles al desaliento. Ha pesado el hecho de que la etapa de París se acaba, porque nos mudaremos a Madrid a finales de año, y también que mi madrina no había venido nunca (en realidad, la mujer apenas ha viajado).  

Salió la visita mucho mejor de lo esperado: por un lado, yo acerté con las comidas para mi madre (todo le resulta duro), por otro, mi padre se mostró en buena forma física, con largos paseos, algo impensable hace tan sólo unos meses, y mi madrina se mostró cual adolescente emocionada con todo. De hecho, el único incidente reseñable fue que salió a pasear por su cuenta alguna tarde y una de ellas tardó un poco, por lo que mis padres se pusieron atacados y le reprocharon su "inconsciencia". A pesar de que tiene 74 años creo que mis padres, ya cerca de los 90, la siguen viendo como aquella niña que conocieron con sólo 9 años. 

Dedicamos estos días de visita a hacer algunos recorridos básicos: las islas, el Louvre y Tulleries, la zona de Les Halles, Montmartre, Trocadero... También vimos muchas iglesias: Notre Dame, la Sainte-Chapelle, Saint-Eustache, Madeleine, Saint-German de Près (que está radiante con la rehabilitación, como se puede ver en las dos penúltimas fotos abajo)... Yo, por mi parte, visité por primera vez la "Conciergerie", dónde estuvo encarcelada Marie-Antoniette. 

Me gustó tenerles a todos en casa, aunque tuvimos que apretarnos. Las 3 primeras noches, dBt y yo dormimos en un hotel cercano porque él trabaja, pero las 2 últimas nos apañamos con un colchón hinchable que resultó, la verdad, bastante cómodo. Para mis padres esta era la cuarta visita a París, una especie de despedida. Su primera visita fue en 2010 y aquellos eran otros tiempos y otras energías. Desde entonces guardan preciadamente su mejor recuerdo de la ciudad: el de aquel aniversario con vistas, cuando celebramos sus 58 años de casados.