domingo, 17 de junio de 2018

Los canales de Milán

Hemos cogido un apartamento en Milán para el fin de semana. Está al lado de las Columnas y la Basílica de San Lorenzo, una zona con mucho ambiente y mucho encanto de la ciudad. En realidad tiene demasiado ambiente: la noche del sábado fue super ruidosa, por la cantidad de gente tomando copas. Con lo que a mi me gustan los hoteles, no sé si volveré a repetir la experiencia apartamento.

Un poco más abajo de las Columnas (los únicos restos romanos significativos de Milán), y atravesando una puerta medieval, se llega a otra Basílica, la de Santo Eustorgio y a los Navigli, la zona de los canales. A pesar de todas las veces que ya había estado en Milán, aún no conocía los canales y me encantó toda la zona, atiborrada de restaurantes y bares, con sus barquitos y gondolero. Todo un descubrimiento. 




viernes, 15 de junio de 2018

Cena en Bérgamo

Aprovechando que yo tenía unos días de trabajo en Milán, nos hemos montado un fin de semana largo en tierras italianas, para celebrar el 60 cumpleaños de Charo. Los 55 los celebramos en Londres, porque vivíamos allí, y ahora ha tocado Italia. Ella y jap volaron desde Madrid a Bérgamo el viernes, y yo me vine en tren desde Milán para poder visitar la ciudad. Entre las dos ciudades hay unos 50' en tren, con billetes por 5 euros, de ahí que Ryanair considere al aeropuerto de Bérgamo como el tercer aeropuerto de Milán, lo cual tiene su sentido porque es más o menos la misma distancia que hay a Malpensa. 

Bérgamo está dividido entre una "Ciudad Alta" y una "Ciudad Baja"; las dos están bien y muy cuidaditas. La parte más antigua es la Alta, rodeada por unas murallas de origen veneciano que son Patrimonio de la Humanidad de la Unesco. Cenamos en una terraza muy agradable con vistas a la Piazza Vecchia, y dimos un largo paseo al atardecer. Precioso todo y una muy buena forma de empezar el fin de semana. 






miércoles, 13 de junio de 2018

Exposición de Miss.Tic

Últimamente tengo la sensación de estar de paso en París. Y supongo que lo estoy, porque no paro de viajar por Europa con el nuevo trabajo, y porque dBt no hace más que meter presión para poner fecha definitiva al traslado a Madrid. El caso es que cuando estoy en la ciudad solemos cuadrar cenas con amigos, ya sean los "voisins", Carlos, que ahora viene a menudo de Zurich, o con Ronke

En la última cena con Ronke nos presentó a su hermano, que es diseñador de efectos especiales. Todo un mundo nuevo para nosotros: el chico se dedica a hacer animaciones de cabeza, piel y ropas para películas. Es decir "reproduce" a los actores cuando saltan edificios y hacen otras proezas. Estuvimos con ellos en un restaurante muy majo que se llama Elmer, especializado en cosas a la brasa, y como una cosa lleva a la otra, al volver a casa tropezamos con una galería de arte en la que había una exposición de Miss.Tic. Bendita coincidencia, pero a saber cuantas cosas interesantes en la vida nos perdemos por pura ignorancia. 

Miss.Tic es una artista francesa de unos 60 años, que empezó haciendo arte callejero con aerosol y combina imágenes y juegos de palabra feministas. Conocimos su obra el primer año que llegamos a París porque hablamos de ella en clase de francés a raíz de una edición especial de sellos postales que habían hecho con sus obras. A mi me gustó bastante la exposición, a dBt algo menos porque predominaban las obras en estilo "saco marrón". Con todo, compramos alguna cosa, en plan irnos despidiendo de la ciudad. 





sábado, 9 de junio de 2018

Londres - Bratislava

Esta semana laboral ha estado repartida entre Londres, a dónde he tenido que volver por reuniones varias, y Bratislava, que he visitado por primera vez. En Londres estuve muy a gusto, como siempre, y repetí hotel en Russel Square, porque la verdad es que la amiga de dBt sigue ofreciendo un precio imbatible para esa zona y las características de ese hotelazo. 

Lo de Bratislava fue un visto y no visto, pero suficiente para hacerme una idea del casco viejo de la ciudad, coqueto, pero pequeño. En realidad la reunión de trabajo la tuve en Komarno, una ciudad-pueblo, al lado de la frontera con Hungría. Allí tuve una "salida del armario" durante la comida, con el Director General, el de Recursos Humanos y el Financiero. Me preguntaron directamente si tenía familia y después de hablar de mis padres y hermanos en España, comenté que en París tenía a mi marido, con el que me había casado hacía un año (en realidad, casi 2). Noté cierta sorpresa, como de primera vez que se encontraban a alguien así, pero todo fue bien y creo que yo no tenía alternativa ante una pregunta directa. No puedo abrirme o ocultarme dependiendo de lo supuestamente liberal u homofóbico que sea el país, no tengo ni edad ni ganas. 

Hice la vuelta a París desde el aeropuerto de Budapest y disfruté de un atardecer bastante espectacular. Es lo que tiene viajar siempre en ventanilla, que siempre hay alguna nueva vista de la que disfrutar. 




viernes, 1 de junio de 2018

Lisboa

Aunque estuve en Lisboa muchas veces, 4 para ser exactos, ahora hacía más de una década que no volvía. La encontré bonita, como siempre, y mucho más cuidada que en viajes anteriores. 

La primera noche tuve cena de empresa en Vela Latina, un restaurante muy modernito y con precios muy razonables al lado de un pequeño puerto deportivo, cerca de la Torre de Belem. Las noches siguientes fui a pasear y cenar desde Almada al centro, apenas unos 15 minutos en taxi y unos 15 euros. En todos los casos me encontré taxistas super parlanchines y agradables; todos reciclados hace pocos años, tras la crisis, desde otras profesiones. No me dio tiempo a re-explorar mucho de la ciudad pero al menos, cené un par de noches en el Bairro Alto, super animado y lleno de locales nuevos y de toda la vida y también caminé algo por el Chiado. Los viajes de trabajo siempre me saben a poco y me generan ganas de quedarme más en los sitios. Suelo consolarme pensando que volveré y que en alguno de esos viajes lograré cuadrar también un fin de semana, aunque nunca sepa exactamente cuando.



jueves, 31 de mayo de 2018

Trabajar en Almada

Una de las cosas que más me gusta de mi nuevo trabajo es que tendré que viajar a Portugal. Es un país que me apasiona desde jovenzuelo porque representaba "la" expansión internacional. Era un auténtico universo paralelo, a tan sólo 30 Km de Vigo, y por lo tanto familiar y diferente simultáneamente. Me encantaba, y me sigue encantando, la gente, la comida, los paisajes, el patrimonio, y el idioma, por supuesto. Fue también el primer país al que viajé con todas mis parejas, la extensión natural de Galicia. En fin, aunque he pasado temporadas largas sin volver, me sigue emocionando siempre que lo hago. 

A nivel laboral, la nueva empresa tiene operaciones en dos zonas muy específicas: al sur de Lisboa, en toda la zona que va desde Almada a Setúbal, incluyendo la Costa da Caparica, y también al norte del país, en todo el territorio entre Braga-Guimarães y Porto. En esta ocasión visité el sur de Lisboa, y me alojé en un hotel en Almada, muy cerca del Puente 25 de Abril. De hecho, una de las mañanas salí a correr hacia la estatua del Cristo Rey y el Puente, y acabé con un tirón en un muslo porque todo son cuestas considerables.

Mis reuniones de trabajo de estos días fueron francamente bien, y sentí muy buena conexión con los equipos locales así que me veo volviendo cada cierto tiempo. Además ya estoy deseando visitar la zona norte y combinarlo con un viaje a Vigo. 



domingo, 27 de mayo de 2018

Milán - París

El viernes hice un ida y vuelta entre Milán y París y he de confesar que no me desagradó la experiencia. Fue un día un poco largo, con el vuelo de ida a las 7 de la mañana y el de vuelta llegando a las 9, pero aún así no lo llevé mal. Me gustó desayunar en Milán en la zona de la estación de Garibaldi, que está llena de nueva arquitectura, como el "Bosco Vegetale", dos torres de apartamentos recubiertas de jardines verticales. 

El fin de semana en París ha sido tranquilo. Yo aproveché para escribir y dBt para estudiar, porque está haciendo unos cursos de hostelería online. El sábado por la noche fuimos a un concierto de Cigarettes After Sex, una banda americana que hace lo que se llama "pop ambiental", es decir, música relajada como de chill-out. Sólo tienen un album pero suenan francamente bien en directo y en enlatado; la voz del solista es maravillosa. Se hicieron famosos con la canción "Nothing's gonna hurt you baby" aunque yo prefiero "Apocalypse" o "K". Son nuestro grupo revelación del momento; nos encantan. El concierto fue en Le Trianon, una sala preciosa, en la subida hacia Montmartre, que no conocíamos. Nos sigue sorprendiendo conocer nuevas salas y teatros en París, una ciudad con una oferta cultural inagotable. 





jueves, 24 de mayo de 2018

Campo del Moro y vivienda en Madrid

He vuelto a pasar unos días de trabajo en Madrid; me resulta muy cómodo y agradable porque tengo (bastante) ropa en casa de jap, así que no tengo que preocuparme mucho de la maleta. La tarde del domingo paseamos hasta el Campo del Moro, los jardines que hay detrás del Palacio Real y que o visitaba desde tiempo inmemorial. Tienen una vegetación densa y cuidada, entre el jardín y el bosque, y unos inmensos y coloridos pavos reales que acumulan fotografías de los visitantes. 

Aprovechando que dBt pasó por la ciudad un par de días, visitamos algunos pisos, con la idea de comprar. Uno era un ático en la calle huertas, a reformar, con buenas posibilidades pero muy caro. Los otros eran pisos de lujo en un edificio recién rehabilitado en la calle Santa Isabel, cerca del Reina Sofía; muy monos pero también disparados. Yo estoy tranquilo porque tenemos meses para encontrar algo pero dBt está bastante más inquieto. No parece que vaya a ser fácil porque no sé si estamos ante una nueva burbuja inmobiliaria o qué, pero lo cierto es que lo vemos todo bastante disparado de precio. 






viernes, 18 de mayo de 2018

Arquitectura de ayer y hoy en Londres

Han sido días de sol y pre-boda en Londres, con mucha banderita aquí y allá por el bodorrio real de Meghan y Carlos que se celebra este fin de semana. Desde nuestro hotel en Bloomsbury, dimos un largo paseo una de las tardes que nos sirvió para descubrir nuevos rincones de la ciudad. En concreto, paseamos por las plazas de Lincoln´s Inn, una especie de campus universitario con edificios medievales que pertenece al colegio profesional de abogados; un sitio con muchísimo encanto, la verdad. Tuvimos la sensación de tropezarnos con un nuevo Londres desconocido. También pudimos apreciar la evolución general del skyline de la ciudad con algunos nuevos rascacielos. La verdad, es que Londres nos pone nerviosos y dBt incluso fantasea con volver a vivir allí, aunque por ahora lo que nos toca es preparar la mudanza a Madrid dentro de unos meses.