miércoles, 12 de junio de 2019

Mylène Farmer en La Défense Arena

Estoy sorprendido por la cantidad de espacios para conciertos que hay en la ciudad de París. dBt dice que es porque pasan por aquí todas las grandes estrellas pero a mi me cuesta creer que toda esa infraestructura sea rentable o tenga sentido. Al clásico Arena Bercy, se han sumado en poco tiempo la Philarmonie en la que vimos a Metronomy,  la Seine Musicale que descrubrimos con Kylie hace unos meses, y ahora La Défense Arena al lado del gran Arco

Estrenamos el nuevo espacio esta semana con un concierto de Mylène Farmer, una cantante francesa de los 80 que causa auténtico furor aquí. Su música tiende a ser algo melancólica y su voz es de mezzosoprano. Su mayor éxito internacional es Désenchantée ("tout est chaos...") pero el público francés se sabe todas sus canciones. La producción del espectáculo es apabullante, en plan nave espacial, con un arranque en el que desciende desde el techo,  y un "incendio final" que nos recordó a un vídeo Bill Viola. Todo el montaje es super-moderno, de mega-estrella internacional, algo absolutamente inédito para una cantante francesa. De hecho, es tan grande que no hace tour por Francia porque no hay espacio para meterlo así que su planteamiento es que todos los fans viajen a París, dónde actúa durante 2 semanas. Nos encantó verlo, aunque debíamos ser los únicos que no conocíamos la mayor parte del repertorio, hecho en su 80% de grandes éxitos de hace décadas. Nos sirvió para conocer nuevas canciones y disfrutar de una producción muy innovadora. 






lunes, 10 de junio de 2019

Nueva arquitectura en Batignolles

Hacía años que no íbamos a Batignolles, un barrio mono y animado de París que visitamos hace años buscando piso. Volvimos esta vez con la disculpa de ir al cine con Ronke a ver Rocketman, el biopic de Elton John, que a mi me gustó bastante porque ni conocía la música ni las peripecias vitales del cantante. El caso es que con la disculpa de la película descubrimos todo una nueva zona del barrio, con un nuevo parque y un montón de nueva arquitectura residencial. Nos encantó todo: el parque, los edificios y el propio cine, recién inaugurado, y al que nos prometimos volver porque, entre otras cosas, tienen una nueva "salle sphera", que es la segunda que se inaugura en el mundo. 



sábado, 8 de junio de 2019

Zagreb

He estado turisteando por Zagreb aprovechando un viaje de trabajo. Como dBt trabaja los sábados, decidí quedarme en la ciudad la noche del viernes y así pude merodear un poco al atardecer y al día siguiente. En el viaje anterior a Croacia no había tenido tiempo para nada así que me encantó, esta vez, hacerme con la estructura de la ciudad y conocer los principales edificios icónicos: la catedral, el teatro de la Opera, la iglesia de San Marcos... 

La ciudad está dividida en una parte alta, la más antigua, sinuosa, entre colinas, y una parte baja, muy llana y con edificios con porte clásico. Me gustó todo, sin llegar a encantarme. El punto más interesante me pareció el Mercado Dolac, con sus sombrillas rojas y sus puestos de frutas y verduras. Conocí a un frutero (gay) muy majo y sonriente, de 27 años. Me regaló un montón de cerezas y me comí, tan ricamente, unas buenas cuentas después de lavarlas en un parque de la ciudad; el resto han viajado a París en la maleta. 






martes, 4 de junio de 2019

Experiencia Festival

Mi último aterrizaje en París, viniendo desde Madrid, fue de esos emocionantes, en los que se puede ver toda la ciudad. Me puse nervioso porque casi me lo pierdo y apenas me dio tiempo a sacar el móvil para hacer fotos. Se ve todo perfectamente: el Sena, el eje de Campos Elíseos, la Île de la Cité,   y todos los edificios icónicos: la Torre Eiffel, Inválidos, el Arco del Triunfo, el Louvre. Un aterrizaje de ensueño de los que no ocurren a menudo (las mejores oportunidades son desde Madrid, por cierto). 

El sábado estuvimos en el Festival We Love Green en el Bois de Vincennes, uno de los dos grandes parques forestales de París. Fuimos con Ronke porque tocaba Metronomy y gracias a su hermano Gbenga conseguimos pases VIP gratuitos para el fin de semana. Es una de esas experiencias mogollónicas que me gustó tener por primera vez pero que no me parece especialmente repetible. Demasiada gente, demasiado calor y todo a una escala desproporcionada: un recinto inmenso, 4 escenarios, y 4 programas en simultáneo. Eso sí, todo con toque "ecológico", alternativo y reciclable. Vimos a Metronomy desde una grada de la zona VIP, muy alejada del escenario, y a Christine and the Queens desde el cesped. 

El domingo actuaba Rosalía y nos hubiera encantado verla pero teníamos cena con Christian y Honoré en su casa y no vimos adecuado anularla en el último minuto (hasta el sábado no supimos que los pases que teníamos eran para todo el fin de semana). Nos dio mucha rabia perdérnosla pero pinta que va a ver Rosalía para rato, con lo joven que es y lo bien que le va todo últimamente. 





viernes, 31 de mayo de 2019

Madrid Río y Plaza de España

El fin de semana pasado volvimos a Madrid. Queríamos participar en esas elecciones europeas, autonómicas y municipales, que nos acabaron dejando un sabor agridulce. Aún me cuesta asumir que el estilo sensato y dialogante de Carmena no haya tenido mejor resultado. Supongo que la izquierda pura y exquisita, esa órbita de amigos-enemigos podemitas, no tendrá remordimiento alguno porque les encanta ser la oposición incluso cuando gobiernan. Veremos qué pasa ahora con Madrid Central y el proyecto de la Plaza de España, cuyas obras están recién empezadas

Precisamente, una de las tardes di un largo paseo con jap por Madrid Río y la vecina Casa de Campo,  con unas vistas magníficas a la Plaza de España. Se supone que el nuevo proyecto conectará todos esos espacios y el cercano Parque del Oeste. Estaba todo muy frondoso y luminoso, muy primaveral, y me gustó imaginar que algún día tendremos todos esos espacios muy cerca de casa y que el cuidado ambiental y la reducción del tráfico continuaran en Madrid a pesar de los cambios políticos. 




viernes, 24 de mayo de 2019

Reunión en Leiden

Holanda me pone nervioso. Volví a comprobarlo esta semana porqué pasé un par de días en Leiden, una ciudad en la que había estado recientemente por trabajo.  En aquella ocasión no tuve tiempo para turismo pero esta vez sí pude darme un larguísimo paseo y cenar en una terraza. Fueron unas horas de constante generación de endorfinas, con esos canales, esas casas, y ese sol de primavera maravilloso. Creo que parte de la magia holandesa es la ausencia significativa de coches, y la abundancia de bicicletas en el interior de las ciudades, las hace mucho más apacibles y silenciosas. 

Dicen que Leiden tiene el segundo casco histórico más grande en Holanda, después del de Amsterdam. Aunque la visitamos hace muchos años e incluso hicimos kayak, la verdad es que no recordaba nada (aparte de las palas), así que fue como si esta semana la visitara por primera. Aunque iba con mi atuendo ejecutivo y cargado con el ordenador a cuestas, fue una tarde que me devolvió la felicidad después de haber empezado la semana con la extraña primera junta de vecinos en Madrid.  






martes, 21 de mayo de 2019

Primera Junta de Vecinos

Al no ser propietario, no había tenido aún la experiencia de asistir a una reunión de Junta de Vecinos. Este lunes pasado tuve mi bautismo y tengo que reconocer que fue una experiencia agridulce. Decidí asistir para tener la oportunidad de presentarme a todo el mundo y también porque uno de los puntos del orden del día era nuestra solicitud de ampliar una ventana que da a un patio interior, como parte del proyecto de reforma.

La reunión se celebró en un cutre-bar del barrio y asistimos 5 de los 7 propietarios, además del administrador de la finca. Un rápido vistazo bastó para darme cuenta de que, cuando nos instalemos, seremos los « raros », y hasta los jóvenes, del inmueble. La reunión fue extremadamente ágil, todo muy de trámite. El asunto de la ventana se resolvió con una extraña negativa, gracias a la manipulación de la presidenta, aunque matemáticamente hubiera sido posible aprobar la petición. En cualquier caso, eso fue lo de menos, ya que unos centímetros  de ventana arriba o abajo no nos van a cambir la vida. Lo importante es el cutrerío general que se nota en todo: desde una bombilla fundida desde hace meses en los buzones, hasta la instalación de aires acondicionados en los balcones, o no tener cubo de basura en el edificio porque una vez el ayuntamiento les multó porque alguien que pasaba por la calle hizo algún vertido ilegal. En fin, telita las batallas que se nos avecinan.

En el apartado positivo, pude ver algo más del proyecto de transformación de la Plaza de España y toda la zona va a quedar maravillosa. Además, a tiro de piedra tendremos toda la zona de Palacio –Almudena y el Madrid de los Austrias. También tendremos muy cerca de casa los cines de la Plaza de los Cubos, en los pude ver con jap, la película francesa « Vivir Deprisa, Amar Despacio », rodada en los años 90 del SIDA, bastante buena aunque algo triste.