martes, 25 de agosto de 2015

6/ Entre Vik y Höfn

La costa sudeste de Islandia, entre Vik y Höfn, es una zona plagada de puntos de interés; un auténtico festival visual que te deja a cada tramo más impactado.  Son 270 km de carretera, y todo se concentra en las cercanías de la Route 1, muy accesible, con lo cual no hay escapatoria; hay que pararse constantemente. 

Al salir de Vik hacia el este, lo primero que se encuentran son unos inmensos campos de lava, Myrdalssandur, un terreno inmenso pero muy cambiante: negro y desolado al principio, con tonos verdes y amarillos después, y finalmente una inmensidad de rocas recubiertas de musgo en plan paisaje extraterrestre.

Continuando el recorrido por la carretera 1, aparece un desvío a Fjaðrárgljúfur (obviamente los nombres son copy-paste porque no hay quien pueda deletrear esto). Se trata de un cañón absolutamente bucólico, como de cuento de hadas. Con el sol, el verde de los alrededores es super intenso.

Durante el resto del recorrido el verde se alterna con numerosas cascadas que caen de las montañas. Y cuando las cascadas se acaban, empiezan directamente los glaciares. El primero lo ves a lo lejos y te impresiona, pero a medida que avanza la carretera, aparecen más, y más grandes. Son distintas lenguas del inmenso glaciar Vatnajökull que llega prácticamente a la carretera.

En el Parque Nacional Skaftafell, hicimos un poco de senderismo para llegar en media hora a una de las lenguas del glaciar. Nos quedamos con ganas de más caminata pero no teníamos más tiempo. Aún nos tocaba llegar a las lagunas glaciares, Fjallsárlón y la enorme y afamada Jökulsárlón. Son francamente maravillosas, todo un espectáculo ver los icebergs flotando y el glaciar tan próximo.

Este tramo de costa es sumamente intenso, de esos que dejan un recuerdo fuerte para toda la vida. Una pena que no hubiéramos planificado más tiempo en este tramo, al menos un par de días, para hacer algo de senderismo en los glaciares y lagunas. Ahora ya tengo un motivo más que suficiente para volver a Islandia en el futuro. 






lunes, 24 de agosto de 2015

5/ La Playa Negra de Vik

En el sur de Islandia se encuentra Vik, una población diminuta, que no llega ni a 500 habitantes, pero que, comparada con las granjas de los alrededores, parece un núcleo importante. Su franja de costa es de los tramos más memorables de Islandia, con playas negras, de arena fina en algunos tramos y de pequeños cantos en otros y, emergiendo del mar, enormes columnas de basalto.

Es una costa emocionante, pero también puede ser salvaje. Como ejemplo de lo cambiante que es el clima en el país, disfrutamos de un atardecer bucólico una noche, y de un temporal a la mañana siguiente. Los vientos eran fuertísimos, en particular en el Faro Dyrhólaey, desde el que se puede observar un arco en el mar que es muy fotogénico y popular. También pudimos ver allí frailecillos, ajenos a la lluvia y el viento.




domingo, 23 de agosto de 2015

4/ Volcanes, cascadas y glaciares

La naturaleza en Islandia es apabullante. Te quedas impresionado con una cascada o glaciar, sólo para descubrir un poco más allá que hay algo todavía más grandioso. Yo me pongo nervioso y quiero parar cada dos por tres y fotografiarlo todo. 

Todavía en el "Círculo de Oro" visitamos Kerið, un pequeño cráter de volcán que se puede pasear en su totalidad, tanto desde la cima de la caldera como desde el lago. Preciosa la combinación de tierra  roja, vegetación verde y agua. Parece ser que Björk realizó un concierto en una plataforma en el medio del lago hace años, lo que hizo la visita más mítica para dBt que es muy fan.

A partir de esa visita cogimos la "Ruta 1 o Ring Road", la carretera principal que recorre toda la isla. A lo largo del camino por la parte sur de la isla te vas encontrando varias cascadas "afamadas", todas de nombres complicados, como Seljalandsfoss o Skógafoss. Te parece que van a ser todas iguales, pero no, cada una tiene su punto: la vista desde la cima, el tipo de caída, los alrededores…

También aparece en ruta el primer gran glaciar, este de nombre directamente imposible, Mýrdalsjökull.  En realidad es un gran volcán, vecino de aquel que originó el caos aéreo en 2010 pero mucho más grande. A este le toca tener una erupción en cualquier momento; según los científicos, ya va con retraso. Subimos en jeep a ver el glaciar: el hielo tiene un espesor de 750 metros de altura, ocupando la caldera.  Nadie quiere imaginarse lo que ocurrirá cuando finalmente llegue la erupción. 


sábado, 22 de agosto de 2015

3/ El Círculo de Oro de Islandia

En un radio de 100 km desde Reykjavik se encuentran 3 de las principales atracciones de Islandia. A la ruta la han denominado "Círculo de Oro" para reforzar la idea de que es un "básico" del país al concentrar las grandes atracciones nacionales. 

Para empezar está el Parque Nacional de Thingvellir, declarado Patrimonio de la Humanidad y una especie de sitio sagrado para los Islandeses. Ahí se reunía el primer "parlamento" de Europa hace unos 1000 años: en verano acampaban durante 2 semanas y hacían torneos, declaraban leyes y administraban justicia. La belleza del sitio está fuera de duda: el río, el lago, las montañas al fondo y… las fallas que separan las placas americana y euroasiática (la enorme hendidura de la izquierda de la primera foto). 

Otro punto de interés es Geysir que dio nombre a los géiseres en todo el mundo. Por todos lados hay borbotones de agua hirviendo y humaredas. Y, claro, emociona ver de repente salir esos chorretones de agua y gas. 

Por último, está la cascada de Gullfoss. No me esperaba gran cosa pero es impresionante ver toda esa masa de agua desplomarse. Hipnótico.

Se supone que el Círculo de Oro puede hacerse como excursión de día completo desde Reykyavik, pero me da que eso es un poco paliza. Nosotros dividimos la ruta en dos e hicimos base en un apartamento en Laugarvatn, un pueblín al borde de un lago termal. Aprovechamos para ir a un centro geotermal y remojarnos a distintas temperaturas. 





viernes, 21 de agosto de 2015

2/ Arte Contemporáneo en Islandia

No hemos pasado mucho tiempo en Reykjavik, un par de noches, y no teníamos claro si los museos merecerían la pena. Apostamos por probar con el Reykjavik Art Museum.  Tiene 3 sedes pero sólo vimos una, Hafnarhús, un antiguo almacén portuario dedicado ahora al arte contemporáneo. La exposición principal era una historia del arte por Erró, un artista muy interesante medio pop-art, medio cómic, que exponía collages a partir de imágenes de otros pintores (en la foto de abajo un detalle del cuadro de Gauguin). Estuvo bien pero nos impactó mucho más la instalación-performance de Magnús Sigurðarson: un tipo en plan griego cantando a ritmo de órgano en la Iglesia de Hallgrimur (de la que hablé en la entrada anterior) y todo grabado con un dron que sobrevuela la nave (ver vídeo). 

En cualquier caso, lo más memorable, en cuanto a arte contemporáneo islandés se refiere, es el cuadro que nos hemos comprado: esa casa roja con fondo de verdes y azules de abajo. Lo encontramos en una galería del centro, en la calle peatonal dónde se concentra toda la actividad, y fue todo un flechazo. Ahora vamos por ahí con el coche, Islandia arriba, Islandia abajo, fotografiando casas rojas sobre el verde intenso del paisaje. 



jueves, 20 de agosto de 2015

1/ Reykjavik

Hemos empezado las vacaciones en Islandia por Reykjavik. Teníamos las expectativas bajas con la ciudad y la verdad es que, sin ser para tirar cohetes, tiene algunas cosas interesantes. Aquí van tres:

- El lago Tjörnin, en cuyos alrededores se sitúa el centro de la ciudad. En una de las orillas se encuentra el ayuntamiento, en plan palafito, situado sobre unos pilotes.  

- El edificio Harpa: una sala de conciertos y centro de conferencias que inauguraron en 2011. Nos maravilló por dentro y por fuera. La fachada es un diseño de Olafur Eliasson, un artista que nos gusta mucho. 

- La Iglesia de Hallgrimur: una especie de catedral, sin serlo, que domina toda la ciudad por su altura y por estar situada en una colina. Las vistas desde la torre son inmejorables.  

Con sus menos de 200 mil habitantes, Reykjavik es poco más que un pueblo. Sin embargo sabemos que va a ser lo más urbano y cosmopolita que vamos a encontrar en el país. Por eso intentamos también ver algo de arte contemporáneo islandés, pero eso será motivo de otra entrada. 







domingo, 16 de agosto de 2015

Anish Kapoor en Versalles

Hacía 4 años que no íbamos a Versalles, y hemos escogido uno de los fines de semana de más afluencia de público para volver. Tanto es así que, de hecho, no visitamos las dependencias del palacio. Incluso con las entradas compradas ya por internet, la cola para pasar el control de seguridad era imponente. En cualquier caso, no nos importó demasiado. Ibamos con Ronke y el objetivo principal era ver las obras de Anish Kapoor en los jardines. A ella le dejaron bastante indiferente pero a nosotros nos gustaron bastante. 

Había un par de obras con espejos, que recordaban al Cloud Gate de Chicago. Muy chula sobre todo el  "Sky Mirror" que reflejaba las nubes del cielo por un lado y los jardines por el otro (las dos primeras fotos de abajo). También había un cubo-balón rojo y negro al estilo Monumenta (las dos últimas fotos). En cuanto a la obra polémica, la denominada popularmente "Vagina de la Reina" (su nombre real es "Dirty Corner"), hay que decir que no tenía mucho interés, y mucho menos morbo. Supongo que al menos habrá servido para darle popularidad a la exposición, y al artista. 





sábado, 15 de agosto de 2015

La Tour Saint-Jacques

La Torre de Santiago es uno de los iconos del centro de París. Está muy cerca del Hôtel de Ville, entre la rue de Rivoli y el río. Es lo que queda de una iglesia medieval que se vendió como cantera de piedra después de la Revolución. En esa iglesia se reunían los peregrinos para tomar la ruta de Tours hacia Compostela. Curiosamente, este hecho tan relevante no lo mencionan en las visitas guiadas, organizadas en verano por Des Mots & Des Arts. Ayer dBt me llevó por sorpresa a una de ellas. 

Durante la visita descubrimos que uno de los principales benefactores de la iglesia fue Nicolas Flamel, que supuestamente había descubierto la piedra filosofal, y cuya casa, la más antigua de París, se encuentra en la calle Montmorency, en la que vivimos en nuestra etapa anterior en la ciudad. 

En cualquier caso, obviamente, lo mejor de la visita a la Torre de Santiago es poder subir a la terraza. Las vistas son maravillosas en todas las direcciones. Hay que reconocer que esta ciudad es tremendamente fotogénica, desde el suelo y desde cualquier altura a la que te subas. Uno de sus encantos es que, por mucho que la conozcas, continuamente descubres nuevos ángulos y perspectivas.  



jueves, 13 de agosto de 2015

Encuentro en Ribadesella

El primer fin de semana de agosto se celebra el "Descenso del Sella" en piragua. El sábado miles de jovenzuelos y jovenzuelas se congregan en Arriondas para iniciar la travesía de unas 4 horas que les lleva hasta Ribadesella. Muchos otros miles de espectadores se congregan por todas partes en un evento que es ciertamente masivo. A mi me gustaría hacer el descenso cualquier otro día, y no con tanta alaraca, así que supongo que un año de estos caerá. Quien sí se animó a participar este año, y en el día grande, fue mi Sobrina I(ris), que allí se plantó con su novio tras hacerse la ruta Vigo-Asturias en plan económico, compartiendo gastos con otros viajeros a través de BlaBlaCar.

Fue una agradable casualidad que coincidiéramos en Ribadesella, y aprovechamos para vernos un día, comer todos juntos, y ponernos al día de la vida, y de la actualidad política (que nunca falta en las conversaciones de familia). El año pasado por las mismas fechas nos estábamos despidiendo en Londres. Y es que todo es (casi) un eterno ciclo de encuentros y desencuentros.


miércoles, 12 de agosto de 2015

La Casa Negra

No todo ha sido naturaleza, playa y comiditas, en estas vacaciones en Ribadesella. Como Dulce es una mujer de recursos, y sobre todo bien conectada, una de las tardes nos llevó hasta La casa negra, en los alrededores de Cangas de Onís, el pueblo-capital de los Picos de Europa, en la ruta hacia los lagos de Covadonga. 

La casa negra llama la atención desde el exterior: arquitectura contemporánea, merecedora de algún premio, en el medio de una aldea.  Los actuales propietarios de la vivienda decidieron aprovechar ese espacio singular para ofrecerlo como centro de exposiciones de arte contemporáneo. Sigue siendo un espacio habitado, su casa, pero dos comisarios de arte independientes se encargan de seleccionar artistas y obras desde hace un par de años. En todos los casos se trata de exposiciones colectivas de artistas contemporáneos. Las obras se distribuyen por los distintos espacios de la vivienda. 

Nos recibió uno de los propietarios, Antonio Navarro, artista a su vez, y profesor de Bellas Artes. Un encanto de anfitrión que nos habló de la casa, el proyecto, nos guió a través de las distintas obras expuestas y nos ofreció una copa de cava al finalizar la visita. Fue, sin duda, una tarde perfecta, con buena conversación y buena estimulación para posibles proyectos personales futuros. Al salir, nos dimos una vuelta por Cangas de Onís y vimos el famoso Puente Romano (en realidad, románico).



martes, 11 de agosto de 2015

Las excursiones de Dulce

Dulce es una mujer todoterreno. En vidas pasadas regentó una guardería, y posteriormente una cafetería-salón de té en Madrid. Más recientemente se hizo contratista de obras en Asturias y entre sus legados se encuentra la casa que ahora tiene jap en Ribadesella. De aquellos tiempos surgió una buena amistad que ahora se mantiene. 

En la última de sus reinvenciones, Dulce organiza rutas fotográficas con base en el Parador de Cangas de Onís. Uno de estos días nos llevó a explorar la ruta del Beyu Pen que, con base en Santillán, recorre un "bosque mágico", lleno de castaños centenarios y formas rocosas. La ruta sigue una antigua calzada romana y un artista local ha decorado algunas de las rocas del camino para dar origen a formas mitológicas: una bruja, una lavandera… Hay que echarle bastante imaginación para ver todos esos personajes durante el paseo pero al menos el paisaje es soberbio. Acabamos nuestra ruta visitando algunos de los pueblos de montaña, como Cirieño y Pen, perfectamente encajados en las cornisas, y, ya de vuelta, hicimos parada en el Parador de Cangas de Onís. Dulce nos hizo una visita guiada privada: iglesia, claustro, biblioteca y demás dependencias de ese antiguo monasterio benedictino.