Trump y el Consejo de Paz
Esta reunión de Davos dejó, para mi, varios momentos memorables y de algún modo todos tuvieron en común la nueva administración americana. El discurso de Trump del miércoles generó, indudablemente, mucha expectación. David asistió en la sala, tras hora y media de cola, pero yo lo vi en directo desde el móvil. En realidad, acabó siendo algo decepcionante. Fue hora y media de verborrea descontrolada y con numerosas faltas de respeto a múltiples países e individuos. Da bastante vergüenza ajena, pero es lo que tenemos. Lo más importante fue, que descartó el uso de la fuerza para hacerse con Groenlandia y eso, junto a su reunión y acuerdo con Rutte (presidente de la OTAN), hizo que los mercados financieros se recuperaran del susto al día siguiente.
Mucho más interesante me pareció, desde un punto de vista histórico, asistir el día siguiente al lanzamiento de su "Board or Peace" o Consejo por la Paz. Fue impresionante en muchos sentidos. Primero, por la escenografía: ese escudo con el mapa de Norte América envuelto en hojas de laureles al estilo emperador romano. Segundo, por la pleitesía de todos esos países que se sumaron a la escenografía (ninguno europeo, salvo Hungría). Tercero, por ver en acción a Steve Witkoff, Jered Kushner (su cuñado) y Marco Rubio, todos haciéndole la pelota de manera descarada. Cuarto, por ver en directo, esas delirantes diapositivas sobre el plan de Gaza, cual proyecto inmobiliario.
Todo lo que está ocurriendo en el mundo es francamente preocupante, pero me gustó estar en esa sala, atiborrada de periodistas y ver, en directo, ese mundo nuevo que se abre ante nuestros ojos. También parte de ese nuevo mundo, es la constatación de que El rechazo a Trump toma forma, como bien analizó el editorial de El País. Efectivamente, esta semana también ha puesto de manifiesto que Europa y Canadá mueven ficha. Hay esperanza ante un mundo despiadado.





