lunes, 5 de enero de 2026

Tren GoldenPass Express Interlaken - Montreux

Volvimos de Interlaken a Ginebra usando la ruta de tren GoldenPass Express hasta Montreux. Es un recorrido escénico de algo más de 3 horas que atraviesa lagos, valles y montañas. Los trenes tienen ventanillas mucho más grandes para disfrutar del paisaje. Los billetes regulares de segunda clase cuestan en torno a 30 francos, pero el precio se dispara, si quieres ir en clases superiores. 

Tuvimos un percance aproximadamente una hora después de salir. David bajó en una de las paradas y se quedó atrás cuando el tren reanudó la marcha. Resulta que yo le había dicho que el tren paraba 10 minutos porque se lo oí a una azafata del tren, pero era en la siguiente estación, y no en la que bajó él. En fin, pasamos algunos nervios, pero lo solucionamos bajándome yo en Zweisimmen, dónde, efectivamente el tren se para 10 minutos, y reencontrándonos allí. Acabamos comiendo en la brasserie del pueblo y dando un paseo, antes de subir al siguiente "tren panorámico", tres horas más tarde. Llegamos a Montreux a las 17:30 a tiempo para disfrutar del atardecer en el Lago Lemán desde el tren. 



domingo, 4 de enero de 2026

Hotel Victoria-Jungfrau

En Interlaken hay uno de esos hoteles de David, a los que tenemos acceso con tarifa de empleado. La verdad es que la habitación sale muy barata, pero nosotros acabamos siempre dejándonos una pasta entre restauración y spa. 

El Victoria-Jungfrau es en realidad el resultado de la unión de dos "hoteles de época", muy monos los dos aunque con estilos de decoración diferente. Tiene una gran piscina interior, pero apenas la usamos. Sí, probamos en cambio el spa y el restaurante Radius, con una estrella Michelin. Nos gustó mucho el planteamiento, con sólo ingredientes locales, de un radio de 50 km. Conocimos al chef, un madurito muy resultón, que sale a explicar y servir alguno de los platos a todas las mesas.


sábado, 3 de enero de 2026

Excursión a Lauterbrunnen y Mürren

Ultimamente, no preparamos nada los viajes. Por un lado, es falta de tiempo, y por otro, simplemente fiarlo todo al último minuto, en función del tiempo y las ganas. Así, por ejemplo, no sabíamos todo lo que ofrece Interlaken como destino turístico. A mi sólo me sonaba la "subida al Jungfrau", una de las montañas míticas de Suiza, que yo asociaba, en mi ignorancia, a la del Toblerone (no lo es). 

De las opciones disponibles, acabamos decidiéndonos por subir en tren a Lauterbrunnen, un pueblo de montaña famoso por sus cascadas. Claro, que el invierno no es el momento de cascadas: están heladas. Sobre la marcha, decidimos seguir ruta hacia arriba: un combinado de teleférico y tren lleva hasta Mürren, un verdadero pueblo de montaña, a 1.650 metros de altitud, sin coches, y con vistas imponentes a 3 picos de los Alpes: Eiger, Mönch y el famoso Jungfrau. Desde Mürren, sale además un teleférico que sube hasta los 3.000 metros, a Schilthorn, un restaurante y plataforma circular, que salió en una película de James Bond, y que ofrece vistas espectaculares (y gélidas) de los Alpes. A medio camino, hay una parada intermedia, con un "Thrill Walk", un sendero de plataformas suspendidas en el vacío. Todo emocionante, precioso, y muy frío. 




viernes, 2 de enero de 2026

Desfile de trolls en Interlaken

Despedimos 2025 y arrancamos 2026 al estilo del año pasado, en Ginebra. Esta vez vimos los fuegos artificiales desde el balcón de casa, ni siquiera bajamos a la calle. Sólo se podían ver parcialmente, pero hacía mucho frío y no nos apetecía la fusión con los miles de personas que había en la calle. 

El primer fin de semana del año lo pasaremos en Interlaken, a una hora de Berna y 3 de Ginebra. Es un pueblo de montaña, entre dos lagos. Nos recuerda a Chamonix, aunque con más encanto, pero yo creo que es sólo efecto ignorancia y no conocer muchos pueblos de montaña. Por ejemplo, no hemos estado todavía en "Valais", el cantón-valle entre los Alpes, al fondo del lago Léman, dónde ocurrió el incendio de Crans-Montana que tiene conmocionado a todo el mundo. 

En Interlaken hacen los fuegos artificiales la tarde del 1 de enero, para no competir con las grandes ciudades la noche anterior. Nosotros llegamos el 2, así que nos ahorramos las 20 mil personas que se congregaron. En cambio, sí coincidimos con el desfile de trolls, una cosa un tanto bizarra. Se supone que son personajes legendarios que habitan en las montañas y bajan en invierno, acompañadas de músicos y una especie de "comparsas" que tocan esas campanas que se ven en la tercera foto. Vamos, la Suiza profunda. Curioso.