Las navidades del duelo
Estas van a ser unas navidades raras, con la pérdida de mi hermano mayor sobrevolando momentos, decisiones y emociones. Cada uno lleva el duelo como puede. Yo estoy bastante tranquilo. Llevé peor las semanas anteriores al desenlace. Mi madre está muy acompañada esta temporada y está mejor de lo esperado. Al que se ve más afectado, entre dolido y resentido, es a mi otro hermano. Estas vacaciones empezaron con una buena charla con él y toda su familia para recomponer piezas sobre lo que hizo o no hizo cada uno y por qué en la recta final. Esa charla fue terapéutica y sirvió para encarar mejor la organización de los días de fiesta (con quien se cena / con quien se come).
Más allá de la familia, uno de los alicientes de esta semana es el reencuentro con Alberto, Manuel y Guillermo. Volver a casa por Navidad significa también eso: poder reencontrarse y abrazarse con las amistades históricas, las que acumulan décadas de historias compartidas.





