Fiesta de la Escalada en Ginebra
Volvimos de Barcelona a Ginebra prolongando el buen tiempo, lo que nos permitió disfrutar de buenas vistas de los Alpes, con sus cumbres y valles, sus luces y sombras. El buen tiempo continúo la mayor parte de la semana pasada, y me dejó un atardecer épico desde la oficina.
El fin de semana volvió la niebla típica de Ginebra y en esas condiciones la ciudad celebró la Fiesta de la Escalada, que conmemora una batalla con los franceses y la independencia de la república. Entre la leyenda y la historia, se cuenta que el pueblo ginebrino rechazó a los invasores con todo tipo de artimañas populares, incluida la señora que vertió una marmita de sopa hirviendo contra los soldados franceses.
Cada año la Fiesta de la Escalada devuelve a la ciudad al ambiente de 1602, cuando ocurrió aquel asalto invasor. Hay celebraciones múltiples en el casco histórico, culminando con un gran desfile el domingo. Es curioso y pintoresco: como una gran fiesta de la historia, con sus cañones, caballos, antorchas de fuego, soldados y lugareños. Reparten sopa gratuita en la Catedral, dónde acaba el desfile. En recuerdo de la señora de la sopa, lo típico es romper marmitas de chocolate con dulces dentro. Tiene todo su gracia, la verdad.







