viernes, 26 de febrero de 2010

Qué Maravilla, Una Fiesta para Señoras

Me lo he pasado en grande en la Fiesta para Señoras, "Qué Maravilla" del domingo pasado. Como que me ha cambiado hasta la actitud vital respecto a la edad: es posible hacerse mayor y convertirse en una señora divertida y estupenda :). La verdad es que se trata de una fiesta total desde cualquier punto de vista. Se celebra en el laydown, un restaurante con camas y decoración blanca, en paredes y tapizados. Por 12 euros tienes una consumición, un snack de entrada y una sopa jardinera (una cena muy de señoras). El programa de actuaciones muy variado: dj pinchando música petarda, proyecciones de obras de arte en las paredes (al menos en esta edición que se dedicaba a ARCO), actuaciones en plan travesti, apariciones sorpresa, como la del actor Eduardo Casanova, famoseo...  Las risas eran continuas y el público estaba entregadísimo, con presencia de muchos osos, chasers y admiradores. Super divertido.
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Nosotros nos enteramos de la fiesta por el blog de Alaska y Mario, que por cierto estaban también allí. Aprovechamos para hacernos una foto con Alaska y decirle lo mucho que nos habían gustado los 4 conciertos seguidos de los días anteriores. La verdad es que es super accesible y maja. Era la segunda vez que hablaba con ella, después del otro encuentro hace más de dos años, y creo que la próxima vez ya no me dará tanto corte.
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La Fiesta para Señoras, retitulada en esta ocasión "Transvanguardia", fue el cierre perfecto para mi día de cumpleaños (coincidencias de la vida: recordaré siempre esta ocasión por lo bien que me lo pasé). El final fue absolutamente apoteósico con todo el público y las artistas cantando "Gracias por Venir" de Lina Morgan, en plan super fans y seguidamente, en plan espontáneo, La Terremoto de Alcorcón con su nueva canción "Lifting", que tiene una letra genial: "Yo me veo bien estupenda".
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Llevamos toda la semana con la operación traslado a París, con cajas en la oficina y en casa. Días agotadores. Pero acordarme de "Qué Maravilla" me recarga siempre las pilas y me hace pensar que tendremos que buscar la forma de venirnos desde París a la próxima fiesta. No me gustaría perdérmela por nada del mundo.