24 horas en Vigo
Además de acortar el viaje de Zaragoza a su mínima expresión, he tenido también que reducir y re-planificar el viaje a Vigo. El aterrizaje el domingo al amanecer me regaló vistas mágicas de las 3 Rías Baixas: Arousa, Pontevedra y Vigo. Imposible no quedarse maravillado con esa belleza.
También fueron muy épicas las vistas desde el Monte Cepudo, dónde comí con mi madre y mi hermano y cuñada. Fue una comida intensa, para ponernos al día de todos los acontecimientos y para que yo pudiera contarles el último capítulo de mi saga laboral, que había comenzado precisamente en mi anterior visita a Vigo.
De nuevo, este ha sido un viaje muy corto, apenas 24 horas, pero me vuelvo a Ginebra regenerado emocionalmente y contento de haber hecho este maratón ibérico para re-conectarme con la familia, en estos tiempos tan locos en los que nos toca vivir.






