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jueves, 5 de mayo de 2022

Entrevista en París

Esta semana ha sido muy dinámica en el frente "nuevo trabajo". Desde que comencé la búsqueda activa en enero, he participado en 8 procesos de selección. Algunos se quedaron en nada muy al principio y algunos muy al final, o por mi parte o por parte de la empresa. Actualmente sólo me queda uno en marcha, para una empresa francesa, y eso me llevo esta semana a París, con ida y vuelta en el día, para hacer una entrevista. Creo que fue bien, pero ya veremos. 

La entrevista fue en una oficina de WeWork en el Village de Bercy, una zona que no conocía y me gustó mucho. Hay muchos restaurantes y zona de oficinas. También un parque bastante grande y bonito. Me hizo ilusión ir a una oficina de WeWork porque justo recientemente hemos visto la maravillosa miniserie We Crashed de Apple TV que narra la loca historia de la empresa y sus fundadores. 

Aproveché el viaje a París para verme con Ronke, porque no coincidimos durante nuestro reciente viaje de Semana Santa ya que ella estaba con sus padres en el Reino Unido. Ella también busca trabajo pero sin demasiada suerte hasta ahora. 

En cambio, el que sí ha tenido suerte es David. El lunes empieza su nuevo trabajo en un hotel de 5 estrellas de Madrid como gerente del área de restauración. Reportará al director del hotel y tendrá a su cargo un equipo de 17 personas para atender los servicios de room service, restaurante y terraza. Será toda una nueva aventura, y un nuevo estrés, después de no haber trabajado en los dos últimos años y medio, durante todo el período pandémico. 



domingo, 6 de marzo de 2022

Metronomy, Descalzas y A Chorus Line

Este primer fin de semana de marzo es el único en el que estaremos en Madrid. Por delante tenemos Vigo, Málaga y Toulouse, en ese orden. Así las cosas, tuvimos un concentrado de actividades en las últimas horas. 

El viernes tomamos algo en La Latina con Gbenga, el hermano de Ronke, y después lo vimos en el concierto de su banda Metronomy en La Riviera. El concierto nos gustó menos que otros anteriores, pero nos encantó verle a él y ponernos al día. Su hermana no pasa por muy buen momento y nos planteamos hacer alguna escapada de fin de semana a París para verla. 

El sábado visitamos las Descalzas Reales por la mañana. El monasterio estuvo cerrado bastante tiempo entre pandemia y labores de conservación. Desde que han reabierto sus visitas guiadas están super demandadas. Duran casi hora y media y resultan algo apresuradas. Tiene muchísimo más patrimonio que el de la Encarnación. Es todo muy impresionante y me parece que es, sin duda, un "básico" de Madrid. De las numerosas obras maestras que atesora yo me quedo con los numerosos cuadros de arcángeles y la escalera, profusamente decorada con trampantojos. 

La tarde-noche del sábado la pasamos con mi hermano mayor y cuñada. Fuimos juntos a ver A Chorus Line, el musical producido por Antonio Banderas. Las interpretaciones son buenas, pero no nos entusiasmó a ninguno. A mí me pareció aburridísimo, tanto en lo musical como en el texto que es bastante insulso y no me interesó en absoluto.  


martes, 27 de octubre de 2020

Ultimos encuentros y últimos paseos

Este último fin de semana hemos hecho la ronda de despedidas con amigos: Ronke, Christian y Honoré, nuestra vecina del 7º, Martine, y la raclette en la Chevreuse. En todos los casos, nos  hemos emplazados a vernos en 2021, en Madrid, o tal vez de vuelta en París,  pero la verdad es que es difícil predecir cómo será el próximo año. Qué sabe nadie. 

Durante los últimos días también hemos completado los últimos recorridos por la ciudad: las riberas del Sena, el Parque de Luxemburgo, Opera, el jardín del Palais Royal, el Puerto del Arsenal... Algunos de los días, cuando el tiempo lo ha permitido, he salido a correr por la ciudad (los gimnasios están cerrados) y eso me ha hecho añorar el periodo dorado del confinamiento, cuando la ciudad estaba casi vacía y sin coches. 

A cualquier hora del día o de la noche me he acercado a ver los tejados de Le Marais desde la ventana de la cocina. Sé que será una de las cosas que más voy a echar de menos de este periodo en París y de este piso. Ha sido el apartamento en el que hemos vivido más tiempo dBt y yo, unos 5 años. Le hemos sacado buen partido. 

Hoy empaquetan, mañana cargan todo en el camión y la semana que viene nos entregarán todo en el piso de Madrid. Aún nos quedan 2 noches de hotel en la ciudad, pero esto ya es un fin de etapa en toda regla. Aunque París es una ciudad inagotable, e inabarcable, nos vamos con la sensación de haberla exprimido y aprovechado bien. A por la nueva etapa. 







domingo, 18 de octubre de 2020

San Agustín y el Cementerio de Montparnasse

Penúltimo fin de semana en París. Combinado de amigas y paseos: sábado con Ronke y domingo con Christine. Nos vimos para comer porque el toque de queda a partir de las 9 hace complicados los planes para cenar. 

Aprovechamos nuestros últimos paseos por la ciudad para re-visitar algunas cosas prácticamente olvidadas. Son lugares que vimos en nuestra primera etapa en París, hace una década, y acompañados de mis padres en su primer viaje. Por un lado, la Iglesia de San Agustín, que luce ahora una fachada re-limpia. Es una iglesia de finales del XIX, de la reforma haussmaniana y su afición a colocar edificios emblemáticos en la confluencia de grandes avenidas, en este caso el bulevar Malesherbes y el bulevar Haussmann. La estructura interior es metálica y tiene una gran cúpula, reconocible desde muchos puntos de la ciudad. 

Por otro lado, re-visitamos también el Cementerio de Montparnasse, con sus vistas a la gran Torre. En la glorieta central, con el ángel, se encuentra ahora la tumba de Chirac. También nos acercamos a ver la tumba de Sartre y Simone de Beauvoir. Nuevos y viejos inquilinos en el cementerio, y 10 años que nos han pasado a nosotros entre la primera visita y esta segunda. 






lunes, 5 de octubre de 2020

Parque de Buttes-Chaumont

Este ha sido un fin de semana de cenas pre-despedida. Ahora que dBt está de vuelta de Madrid, nos hemos visto con las amigas habituales de París en lo que probablemente ha sido la penúltima cena antes de la mudanza: viernes con Martine, sábado con Ronke (y Loïc), domingo con Christian y Honoré. Sólo una de esas cenas fue en restaurante pero pudimos comprobar que en París la vida sigue igual: calles muy animadas y restaurantes a tope. Aunque los números de covid no apuntan bien, la población no parece tener miedo a nada, o al menos no parecen dispuestos a encerrarse y renunciar a seguir haciendo una vida, más o menos, normal. 

Más allá de las cenas, seguimos tachando cosas de la lista de despedida: en esta ocasión,  la visita al Parque de Buttes-Chaumont en el distrito XIX.  Sólo habíamos estado una vez y teníamos ganas de volver. Es un parque muy peculiar, del siglo XIX, la época del barón Haussmann y la exposición universal de 1867 cuando París se transformó completamente. El parque ocupa el terreno de una antigua cantera de yeso y tiene un lago y una gran colina coronada con un templo. Desde allí hay buenas vistas que incluyen la colina de Montmartre. Es todo muy romántico y fuera de las zonas turísticas habituales. 





domingo, 13 de septiembre de 2020

La Torre de Santiago en París

Es uno de mis edificios favoritos de París, por estética, por ubicación y por simbolismo. La Tour Saint-Jacques es el último vestigio de una antigua iglesia que vendieron piedra a piedra tras la Revolución Francesa. La torre sobrevivió porque estaba protegida y acabó sirviendo de fundación de balas de plomo y de estación metereológica. De un uso al otro, hasta que el barón Hausmann abrió los grandes ejes de París y se dio cuenta de que la Torre quedaba justo en la confluencia del eje este-oeste de la rue de Rivoli y el norte-sur del Boulevard Sebastopol. Así, la torre acabó estando en el cruce preciso y decidieron recuperarla y embellecerla. 

Más poético todavía es el hecho de que en la Edad Media la Torre y la Iglesia suponían el punto de partida de los peregrinos franceses a Santiago de Compostela. Una placa conmemorativa en la base lo recuerda y además en una de las esquinas de la terraza hay una escultura del Apostol Santiago. 

Ya habíamos subido a la torre hace 5 años y ahora volvimos a hacerlo, acompañados de Ronke, como parte del program de despedida de París. Las vistas en 360º son fantásticas. Es un pequeño secreto que los turistas no conocen porque sólo se puede acceder a la torre, entre Junio y Noviembre, y como parte de unas visitas guiadas organizadas por la asociación Des Mots et des Arts






lunes, 7 de septiembre de 2020

Cuenta atrás en Batignolles

Hace un par de semanas empezamos la cuenta atrás para la mudanza a Madrid. Se lo comunicamos al propietario del piso de París y también a mi jefa. Desde entonces, hemos re-contactado con las empresas de mudanza que nos habían hecho presupuesto durante el confinamiento para concretar que nos vamos a finales de octubre para que nos envíen datos actualizados y disponibilidad. Cuando lo anunciamos quedaban 10 semanas, ahora ya sólo 8. Todo se acelera en las etapas finales. 

Este fin de semana se lo comunicamos a Ronke. En realidad, ya se lo habíamos dicho pero ella no se lo acababa de creer. Esta ha sido una mudanza anunciada durante dos años. Empezamos a hablar de movernos a Madrid en 2018, con mi último cambio de trabajo. A finales de aquel año fue la compra del piso y desde entonces hemos estado enredados con el largo proceso del proyecto de reforma y la ejecución de obras. Ha pasado tanto tiempo, y lo hemos post-puesto tantas veces, que mucha gente empezó a pensar que la mudanza no iba a ocurrir nunca. 

La conversación con Ronke fue extraña. Ocurrió durante un brunch en su barrio, Batignolles, y con  Loïc, su amigo y peluquero. No entramos en detalles para no hacer herida. Sólo confirmamos que esta vez iba en serio, que de verdad nos íbamos a finales de octubre. La despedida con ella será la más dura. 

Después del brunch, hicimos sesión de cine en 7 Batignolles. Vimos Tenet, que nos dejó a todos algo aturdidos y confusos con tanto tiempo hacia atrás y hacia adelante.  No hay quien entienda nada pero al menos los efectos visuales están muy bien hechos. Lo mejor fue poder recorrer el parque de nuevo: con cada visita a ese cine hemos ido viendo la evolución arquitectónica y paisajística de toda la zona. Está todo precioso.  A Loïc y Ronke les parece todo demasiado frío e impersonal, nada parisino. Yo en cambio, veo ese edificio del Tribunal de París como uno de los nuevos iconos de la ciudad.