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lunes, 31 de julio de 2023

Nuevos y viejos artistas en el Guggenheim

La exposición de Yayoi Kusama ha supuesto la oportunidad de reencontrarnos con el Guggenheim, muchos años después. Esta vez no recorrimos la sala de Richard Serra, sólo la disfrutamos desde arriba, que es la perspectiva realmente interesante. No recordábamos una obra monumental de Gilbert & George, "Awake", aunque es muy probable que por aquel entonces no los tuviéramos fichados. 

Con todo, lo realmente sorprendente de esta visita, fue una mega-exposición temporal, que ocupa 4 salas, de la artista británica Lynette Yiadom-Boakye. Sus retratos de hombres negros nos dejaron impactados. Por lo visto, son seres imaginarios que habitan mundos desconocidos, pero que resultan tremendamente familiares. Nos gustaron prácticamente todas las obras, así que nos hemos vuelto fans con el primer encuentro. 

Retrospectiva de Yayoi Kusama en el Guggenheim

Hemos visto varias exposiciones de Yayoi Kusama: en París, cuando a mí aún no me decía gran cosa, en Londres, o en su museo en Tokyo. Ninguna comparable a la actual retrospectiva en el Guggenheim. La exposición abarca 70 años de producción artística, desde las formas fálicas, a los infinitos lunares rojos, pasando por calabazas, autoretratos, escultura y video-performances. 

Es una de esas exposiciones que nos ponen nerviosos, absolutamente imperdible, aunque nosotros a punto hemos estado de perdérnosla, ya que sólo disponíamos de este fin de semana. Era ahora o nunca, ya que el resto de fines de semana hasta octubre los tenemos muy pillados y sin ninguna otra posibilidad de escaparnos a Bilbao.

domingo, 30 de julio de 2023

Escapada a Bilbao

Este fin de semana, hemos "embutido" una escapada a Bilbao con Juan. No era fácil ya que el viernes tuvimos la celebración familiar del cumpleaños de David en Madrid, y el lunes volaremos a Vigo a primera hora para pasar unos días de vacaciones en Galicia. 

Hemos pasado poco más de 24 horas en Bilbao, pero ha sido un tiempo bien aprovechado. Yo llevaba 15 años sin ir, desde una visita con mis padres. Aunque el motivo y el centro del viaje era la visita al Guggenheim para ver una exposición, tuvimos tiempo de recorrer el Casco Viejo, subir al Puente de Vizcaya, y hasta reencontrarnos, tantos años después,  con Jose, y Masoud, su novio iraní. 

domingo, 21 de diciembre de 2008

Bilbao 60 años después

El cierre a la visita de mis padres a Madrid fue subir durante el Puente de la Constitución a Bilbao. Fue un acierto desde todos los puntos de vista, a pesar de la lluvia y un tiempo algo desapacible. Por un lado mi madre no había estado nunca y le encantó; claro que no tanto como la coqueta San Sebastián que visitamos también juntos hace unos años. Y por otro lado, mi padre había estado pero hace nada menos que 60 años, cuando hacía la mili de marinero y atracaban en el puerto de la Ría. Fue muy especial verle todo emocionado al recordar el kiosko de música de Portugalete, al lado del Puente Colgante de Bizkaia. Allí se había echado algunos bailes el hombre cuando tenía 20 años (me estremezco de pensar como serán mis recuerdos con 60 años de por medio). Hasta se puso a hablar con una lugareñas ya mayorcitas sobre el asunto y ellas confirmaron que seguían teniendo baile los domingos pero en un local cubierto allí al lado.
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Estábamos en un Hotel Hesperia muy bien situado, en frente de las Torres de Isozaki y el nuevo puente de Calatrava. Desde ahí, la visita al Guggenheim fue muy cómoda. El museo les gustó en lo arquitectónico pero les resultó indiferente en las exposiciones; igual que a mi. Había una temporal de Cy Twombly que sólo gracias a una guía que pasaba por allí y a la que seguimos un rato, pudimos verle alguna gracia (y con algunas dificultades).
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Para completar el viaje también tuvimos nuestra inmersión en la cultura de los pinchos y vinos del Casco Viejo de la mano de Jose, el amigo de Bilbao que vive en Castro Urdiales y con el que habíamos pasado dvt y yo la Semana Santa del año pasado. Mi madre, fiel a su curiosidad natural, me acribilló a preguntas sobre cómo le había conocido y detalles similares :)

sábado, 7 de abril de 2007

Bilbo Nights (Semana Santa -3)

No puedo con los locales gay de Bilbao. La renovación que ha tenido la ciudad no ha llegado a los locales de ambiente. Son infames. El local más clásico, High, es de lo más cutre. Su cuarto oscuro es directamente negro; no se ve absolutamente nada, ni las sombras. Es el modelo puro de sexo gay en las catacumbas; no me da ni morbo. Pululan por él señores frikis que durante el día probablemente harán vida hetero. Es una pena no tener dinero para invertir y montar un local en condiciones en cualquier ciudad de tamaño medio de España.

Guggenheim (Semana Santa -2)

La sala de Richard Serra del Guggenheim es para mi lo más espectacular del interior del museo. El resto, ya sea permanente o temporal, que no lo distingo, me deja con la sensación de perderme algo... todo lo que no entiendo de las obras. Disfrutamos también del paseo exterior, que cada vez está más bonito.
Después del museo intentamos ir al Puente de Algorta, que recientemente han declarado Patrimonio de la Humanidad. Pero me lié con la autopista y acabamos en las playas de Sopelana. Fue una casualidad pero desde luego el paisaje es espectacular, de acantilados, y con un paseo que bordea la costa y las playas desde arriba, con bancos para mirar el Cantábrico. Fue uno de los momentos más relajantes y agradables del viaje.
Finalmente, de vuelta de las playas, encontramos el Puente Colgante. Atardecía. No subimos; dvt tenía un poco de frío y se mostró muy indiferente. Discutimos un poco por su actitud. Puedo entender que el puente no le interese pero no que no se esfuerce por disfrutar de ese momento conmigo, ya que era evidente que a mi sí me interesaba. Volvimos a Bilbao algo distantes.