domingo, 9 de agosto de 2026

Concierto de Rodrigo Cuevas en La Granja

Cerrada la etapa de vacaciones gallega, el viernes viajamos en coche desde Vigo hasta Segovia, para recoger a Pedro, un amigo de Juan, y continuar juntos hasta la Granja. Hicimos noche en el Parador a cuenta de asistir a un concierto de Rodrigo Cuevas. 

Por lo visto, llevan 20 años organizando conciertos al aire libre en verano en el patio de la Fábrica Nacional de Cristales, en lo que llaman "Noches Mágicas de la Granja". La fecha de este concierto nos caía perfecta, al ser el día que teníamos prevista la vuelta a Madrid. Además fue una oportunidad para visitar los jardines del Palacio al día siguiente, esos que tan bien nos había explicado Alberto hace unos años

En cuanto al concierto de Rodrigo Cuevas, estuvo muy divertido. El es un gran performer, muy dicharachero y muy show-man, con un toque Freddy Mercuri. De sus canciones nos gustan más las de ritmos modernos, tipo Cómo Ye, o La Playa y algo menos las más tradicionales, aunque hay que reconocer que su voz y sus arreglos son sorprendentes siempre. Con todo, el concierto nos sirvió para descubrir lo bien que funcionan en directo los super hit Más Animal o Casares. Definitivamente, sabe montar una buena fiesta y nos gustó mucho disfrutar del espectáculo después de verle recientemente en La Maléfica, el bar que tiene con la asociación cultural de su pueblo en Asturias. 


viernes, 7 de agosto de 2026

Viejos y nuevos clásicos de la restauración en Vigo

Con la acumulación de décadas, se van borrando y mezclando los recuerdos y las referencias temporales. Tanto Juan como David tenían un recuerdo difuso y mítico de un "arroz con bogavante". Se referían al clásico de la Taberna O'Xé al que, definitivamente, llevábamos un par de décadas sin ir. Sigue siendo fantástico y ambos se conjuraron para hacerlo una visita recurrente en futuras visitas. Veremos. 

Más recientes son los restaurantes La Mar Salada. Conocimos primero el de Panxón, hace 5 años, pero hemos ido más veces al de Vigo. Los pescados son exquisitos, ciertamente. Esta semana nos vimos en el de Panxón con mi hermano Miguel y mi cuñada Elvira y, entre bocado y bocado, hicimos un repasito bastante completo a las relaciones familiares. Estamos en una renovada fase de complicidades e intimidades. 

En el apartado copas, el clásico emergente es el Palacio de la Oliva, en el que nos vimos con Alberto. Tanto el espacio interior como la terraza están super cuidados y ofrecen el contexto ideal para la tertulia con un gin-tonic. David probó un cóctel de mezcal que está francamente bien, y al que me voy a abonar a partir de ahora. Probé hace un par de años también el restaurante, para celebrar el cumpleaños de Geni, y es super recomendable. Este año, sin embargo, fuimos con ella a celebrarlo a Casa Marco. No está nada mal, pero aún no tengo super claro si lo convertiría en un "básico". Tengo que volver una segunda vez antes de decidirlo. 



miércoles, 5 de agosto de 2026

Afurada

Esta semana bajamos un día a comer con mi sobrino Vitor y mi cuñada AsunAfurada, en Gaia. No conocía ese barrio de pescadores, situado hacia la desembocadura del Duero, un poco más allá del Puente de la Arribada. Se nota que el barrio se está gentrificando con rapidez, pero todavía conserva el aire original y se nota que vive gente de verdad en él, así que la ropa tendida convive en algunas esquinas con la cercanía de las parrillas de pescado de los restaurantes. De hecho, al lado del río hay un lavadero y un sistema de tendal con grandes estacas de madera. Una maravilla antropológica de las que van quedando cada vez menos. Una señora que estaba lavando le explicó a mi madre el sistema de cubetas del lavadero porque como ya expliqué llevar a una señora de 96 años por la calle genera oleadas de civismo y simpatía. 

Nos encantó el barrio. Nosotros comimos (super bien) en el Armazén do Peixe, pero las opciones de restauración por la zona son innumerables y todas tiene buena pinta. 

Después de comer, visitamos el nuevo apartamento de mi sobrino. Lleva 6 años viviendo en Oporto y he perdido la cuenta de cuantos pisos distintos ha ocupado, fiel a su estilo entrópico: de Matosinhos a Ribeira, del Centro a Leça, y así hasta la última mudanza al barrio de Boavista. Hace 3 meses que se instaló allí en un piso grande para poder albergar muchos de los muebles que tenían en el chalet de Madrid, que vendieron un par de semanas antes de la muerte de mi hermano. Nueva etapa con ecos de pasado.



lunes, 3 de agosto de 2026

96 cumpleaños y 2 ausencias

Da pánico pensar en lo que vamos perdiendo con el paso del tiempo y con la edad. Me salva que no lo suelo pensar o, al menos, procuro no recrearme demasiado tiempo en sitios oscuros. 

Este año, nos volvimos a encontrar el 1 de agosto para celebrar el cumpleaños de mi madre. El del año pasado fue adelantado y marcado por el visible deterioro de mi hermano. No hace tanto que empezamos también a celebrar una ausencia, y ahora ya son dos. Son contabilidades sin sentido, pero inevitables. 

El día siguiente lo celebramos con Pili, la cuidadora de mi madre, en su casa en Candeán. La relación entre las dos es cada día de mayor co-dependencia, porque aunque mi madre sigue muy bien para su edad, cada día se la ve más limitada y Pili directamente la malcría, no dejándole hacer nada. Por la tarde, ya en el centro de Vigo, coincidimos con la Procesión del Cristo, que ni Juan ni David conocían. 

sábado, 1 de agosto de 2026

Betanzos

Después de las vacaciones en Barcelona y Asturias, arrancamos la etapa gallega del verano de 2026 en España. Hicimos el recorrido entre Ribadesella y Vigo en unas 8 horas, aunque la distancia es algo menor de 500km y en teoría se puede hacer en unas 4 horas y media. La parada principal la hicimos en Betanzos, un pueblo en el que había estado hace muchos años pero que no recordaba en absoluto. 

Encontramos un sitio estupendo para comer en Betanzos: Mesón O Pote, todo muy rico y muy cuidado. Muy buena opción. Después recorrimos el casco histórico y nos quedamos sorprendidos con tanta galería blanca, tanta torre, tanta iglesia. Muy monumental. 




viernes, 31 de julio de 2026

Ribadesella 2026 y La Maléfica

La casa de Juan en Tezangos, una aldea de Ribadesella, es lo más próximo que nosotros tenemos, o tendremos, a la vida de pueblo y campo. Yo he contado ya 12 viajes, David bastantes menos, desde que todo empezó en 2009. Todos esos viajes han tenido su encanto, sus caminatas, su sol y playa, sus excursiones y descubrimientos. Todo son buenos recuerdos. 

Este año, como remate final, nos acercamos a L'Infiestu, capital del Concejo de Piloña, para visitar La Benéfica y La Maléfica. El primero es un teatro de 1926, ahora rehabilitado y centro de la vida cultural de la zona, y el segundo un chigre, un bar-restaurante tradicional que también programa actos culturales. Detrás de ambos proyectos está Rodrigo Cuevas. La Benéfica estaba cerrada cuando llegamos, así que nos quedamos con las ganas, pero al menos pudimos cenar en la Maléfica y ver al propio Rodrigo que andaba por allí zascandileando. Con lo mitómanos que somos nosotros, nos pusimos nerviositos. 


jueves, 30 de julio de 2026

Senderismo en los Acantilados del Infierno

En este viaje a Ribadesella, llevé a David a descubrir los Acantilados del Infierno. Es el tramo de costa contiguo a la ciudad, a partir de la Playa de la Atalaya, y es un paisaje super dramático, con arcos, islotes y paredes rocosas. El se cansó enseguida, pero yo continúe hasta el Islote de Palo Verde, que se yergue como un monolito en el mar. Es un paisaje que me chifla y me quedé satisfecho de haber hecho un recorrido bastante más largo que el de la primera vez, hace cuatro años. 




miércoles, 29 de julio de 2026

Cueves y Vega

La excursión a Cueves es uno de los clásicos desde la casa de Juan: un circuito de aproximadamente 2 horas (o algo menos, dependiendo del ritmo) con algunos desniveles bastante pronunciados. La aldea en si misma no tiene nada, pero el acceso a través de la "Cuevona" es bastante impresionante. Con la iluminación actual ha ganado mucho, incluyendo una línea discontinua en el suelo para separar peatones de vehículos. 

La otra excursión clásica, que no falta en los viajes a casa de Juan en Ribadesella, es la playa de Vega, con su tierra rojiza, su extremo nudista y sus olazas. Todo muy salvaje.