lunes, 2 de noviembre de 2026

Matterhorn Express

No cabe duda de que el Matterhorn es una montaña muy fotogénica. No hay forma de pillarle el lado malo. Es lo que tienen las pirámides, que salen siempre estupendas. 

Desde Zermatt hay un sistema de telecabinas que se llama Matterhorn Express y te llevan a 3000 metros de altitud. Hay varias estaciones intermedias, y desde todas ellas salen pistas de ski. Se puede esquiar todo el año. Ahora mismo todavía no es temporada, pero vimos cañones de nieve en funcionamiento y pistas operativas en la zona más alta. 

Desde la cima a la que te llevan las telecabinas, hay un panorama impresionante de los Alpes, incluyendo el Mont-Blanc al fondo. La vista de los glaciares es también maravillosa. Hay además uno de esos "museos" excavados en el hielo, en el interior de un glaciar, mucho más grande que el de Chamonix. 

No podemos decir que tengamos mucha experiencia con la alta montaña, pero hasta ahora esta es nuestra favorita. 



domingo, 1 de noviembre de 2026

Tren cremallera de Gornergrat

He perdido la cuenta de los trenes "de montaña" que hemos cogido en Suiza. La verdad es que la red del país en ese sentido es impresionante y, para más asombro,  muchos fueron construidos allá por finales del siglo XIX, supongo que con el arranque y auge del turismo del "alpinismo". 

En Zermatt tienen el tren cremallera que sube a más altitud de Europa, desde los 1600 metros a los que se encuentra el pueblo hasta Gornergrat, a casi 3100 metros, con unas 5 paradas intermedias. El ascenso lo hicimos de un tirón. Desde arriba hay vistas directas a los glaciares, a 29 picos de más de 4000 metros y, por supuesto, al Cervino, o Matterhorn.

El descenso lo hicimos por etapas, aprovechando varias paradas del tren: una para pasear un poco, otra para comer algo y la tercera para continuar el descenso haciendo senderismo. Desde dónde iniciamos el recorrido, la parada de Riffelalp, hasta Zermatt, tardamos unas dos horas y media. 

Esta fue nuestra cuarta ruta de senderismo en el país. Nos sale a una media de una por año. En verano hace demasiado calor para la montaña y en invierno demasiado frío, así que nunca encontramos el momento adecuado. Esta fue perfecta porque sólo era bajada, la temperatura era muy suave, y además los bosques estaban preciosos, con sus mezclas de amarillos y dorados del otoño. 


sábado, 31 de octubre de 2026

Zermatt

Hemos organizado fin de semana en Zermatt. David vino el viernes por la mañana, y yo por la noche, después de trabajar. Son unas 4 horas en tren desde Ginebra. 

El pueblo es conocido por el mítico Monte Cervino, o Matterhorn en alemán, una montaña de 4.500 metros de altura y forma piramidal. Es conocida también por ser la imagen de los Toblerone. La verdad es que es una belleza absoluta, una forma hipnótica a cualquier hora del día. 

Reservamos una habitación con vistas directas a la montaña, en un hotel muy moderno, el Welschen, así que hemos disfrutado del Cervino con luces muy distintas. Suerte también de tener un tiempo de otoño espectacular.

jueves, 29 de octubre de 2026

Semana de montaña rusa

La semana empezó muy bien, con la victoria de Lula en Brasil y la de la oposición en Serbia. Por un momento, pareció que había alternativas y esperanzas frente al auge de una ultraderecha mundial desbocada. Después vino el accidente de trenes brutal en Toledo y ya nos quedamos todos helados. Nos acecha una realidad deprimente por todos lados.  

El lunes vimos a Ara Malikian en concierto en el Victoria Hall de Ginebra, una sala preciosa. Hacía pocos meses que habíamos visto el mismo espectáculo en Morges, pero nos animamos a repetir porque la ciudad tampoco tiene tantos espectáculos culturales que nos apetezcan. Estuvo bien, aunque, lógicamente, ya no teníamos el factor sorpresa, ni con la música, ni con los monólogos.



domingo, 18 de octubre de 2026

Domingo en el MUDAM de Luxemburgo

Despedimos el fin de semana en Luxemburgo con Manuel y Guillermo con una visita al Museo de Arte Contemporáneo (MUDAM). Es una visita que merece mucho la pena, aunque sólo fuera por las vistas de la ciudad y por la arquitectura del edificio: una intervención contemporánea en una antigua fortaleza. Ya nos había gustado mucho en nuestra anterior visita. 

El interior del edificio también está muy bien. Actualmente, hay una exposición de artistas japonesas. No nos gustó demasiado; habría demasiada obra torturada y extraña. Al final de la exposición había una de las "Infinity Room" de Yayoi Kusama: un cubo forrado de espejos, con luces de colores, con un pasillo central rodeado de agua. Es lo mejor de la exposición, con diferencia. 



sábado, 17 de octubre de 2026

Castillo de Vianden

El sábado hicimos excursión desde Luxemburgo. A un poco más de 30 km, menos de una hora en coche, se encuentra Vianden, un pueblecito con un castillo perfectamente rehabilitado. Todo el entorno es muy bucólico: río, bosques, colinas, casitas... 

El Castillo de Vianden se construyó en torno al año 1000, pero sobre estructuras anteriores que ya tenían cientos de años (las primeras de época de los romanos). Tuvo grandes épocas de abandonos y ruina, pero ahora está en perfectas condiciones exteriores e interiores: capilla, comedor, salones, cocina.... 

La mejor forma de acceder al castillo, para ahorrarse la subida, es tomar un telesilla y descender andando, atravesando bosques, desde otra colina cercana. 



viernes, 16 de octubre de 2026

Luxemburgo al atardecer

Hemos vuelto a Luxemburgo para visitar a Manuel y Guillermo, mucho más tarde de lo que habíamos pensado.  En aquel verano pre-COVID, nadie podía presagiar que la vida se complicaría tanto, y nosotros acabaríamos trasladándonos de París a Madrid, y después de Madrid a Ginebra. Claro que nos hemos visto varias veces en estos años, en distintas ciudades, pero un regreso a su casa, en Luxemburgo, no volvió a cuadrar hasta ahora. 

Yo volé desde Ginebra a primera hora de la mañana y trabajé desde casa, al igual que Manuel. Después llegó David, desde Madrid, y comimos todos juntos en la terraza (último día de solazo y buena temperatura). Salimos a pasear por la ciudad a las 6 de la tarde. Ya iba cayendo la luz, pero fue una hora estupenda para re-conectarse con la ciudad y esa geografía y arquitectura tan peculiar que tiene, con el tajo del río y los restos de fortificaciones.