Belleza Atlántica
Viernes en Barcelona, sábado en Vigo, domingo en Madrid. Fin de semana de mucho avión. Dudé si meterme en tanto berenjenal o quedarme en Ginebra. Decidí el enredo por ver a mi madre y por hacer un cambio de aire después de dos semanas especialmente intensas de trabajo.
El aterrizaje del Vueling Barcelona-Vigo coincidió con el amanecer y vistas maravillosas de las Rías de Arousa, Pontevedra y Vigo. Preciosidad absoluta, que prolongué bajando a desayunar directo desde al aeropuerto a Bouzas. Otra preciosidad de luz y de estampa marítima.
Despedí el día con mi madre en el Parque del Castro. De nuevo, muy buena luz, esta vez de atardecer. En esa hora bruja mi madre me confesó que está perdiendo mucha memoria, pero añadió que también mucha "imaginación". En su última clase de memoria fue incapaz de montar una pequeña redacción a partir de algunas palabras sueltas. Se bloqueó y no se le ocurrió nada. Con la cabeza que ella tuvo, no debe ser fácil hacerse consciente de las propias limitaciones cognitivas.

















































