miércoles, 18 de marzo de 2026

Atardecer en Manhattan

Este ha sido mi viaje número 14 a Nueva York y la verdad es que me sigo quedando embobado con los edificios. Hay una mezcla de estilos y épocas que acaba resultando muy armónica. Todo parece pegar y quedar bien. La ciudad, además, sigue mutando constantemente, con obras y nuevas edificaciones. Imposible cansarse. 


martes, 17 de marzo de 2026

El Desfile de Saint Patrick

El año pasado también estaba en Nueva York por estas fechas y escuché la fanfarria del Desfile de Saint-Patrick, el día de Irlanda, desde la oficina. Este año, sin embargo, bajé a la calle. Me encontré así con todas esas comparsas de gaiteros y sus faldas, y chicas con pompones y banderolas. Es un desfile muy grande, para ser Irlanda un país tan pequeño. Yo sólo vi una pequeña parte, pero pintaba que todo era parecido: más gaitas y más faldas.


lunes, 16 de marzo de 2026

La Catedral de Saint Patrick

Entre lo de mi hermano el año pasado, y lo de Epstein este año, he ido post-poniendo un viaje de trabajo  a Nueva York. Hasta esta semana. Llegué el domingo y volveré el miércoles por la noche. 

En mi primera tarde deambulé por las calles del Este de Manhattan, entre la 45 y la 52, camino de mi tienda preferida de gominolas.  Por el camino, descubrí nuevas arquitecturas y murales, y me tropecé con la Catedral de Saint Patrick en la 5ª Avenida. Hacía mucho tiempo que no entraba y no recordaba esos murales de gente trabajadora bajo los ángeles. 


domingo, 15 de marzo de 2026

Concierto de Ara Malikian

Ayer fuimos a Morges, un pueblo cerca de Lausanne, por el que habíamos pasado en bicicleta. Aquel encuentro en verano fue más agradable que este, en invierno. Dimos un paseo breve porque estaba frío y lluvioso y porque además el objetivo era ir a un concierto de Ara Malikian, el afamado violinista. 

Aunque somos más poperos, el concierto nos gustó mucho. Combina piezas clásicas deconstruidas con composiciones propias, todo en una mezcla de estilos que a ratos se parece al jazz y a ratos a música tradicional. Es toda una fusión de estilos muy bien hecha, acompañada de batería, piano, guitarra y bajo. Para completar el cocktail, el artista, libanés de origen armenio y afincado en España, es muy dicharachero y se marca en medio de las piezas varios monólogos. Lejos de hacerse pesado, es muy gracioso y todo contribuye a la magia del espectáculo. 



martes, 10 de marzo de 2026

Thun

Nuestro último descubrimiento en Suiza ha sido Thun, una ciudad medieval a 25' en tren desde Berna, en el eje que va hacia Interlaken. Fue el destino final de nuestro periplo del fin de semana pasada, con inicio en Friburgo

Thun es una ciudad medieval, con su castillo, su iglesia y sus puentes de madera cubiertos sobre sistemas de esclusas. Es un destino ideal para largos paseos, que conectan la ciudad con el lago homónimo. Todo apacible, todo limpio, con terrazas atiborradas de gente en un domingo soleado de primavera, aunque todavía es invierno. La Suiza de cuento, ajena a la geopolítica desquiciada en la que vivimos, con la guerra de Irán en marcha y los mercados financieros en ebullición. 

domingo, 8 de marzo de 2026

Atardecer en Berna

Este fin de semana, utilizamos Berna como base de excursiones. Fuimos al segundo hotel "Swiss Deluxe" que tiene la ciudad, el Schweizerhof, al lado de la estación de tren. Nos gustó bastante menos que el otro, el Bellevue Palace. 

Como ya hemos estado varias veces en la ciudad (esta era la cuarta), no hicimos plan de turismo: apenas un paseo al atardecer y cena en el hotel. Al día siguiente, tras el desayuno: excursión a Thun. 


Friburgo, ciudad bilingue

Por fin, hemos visitado Friburgo. Y digo por fin, porque David llevaba algún tiempo insistiendo en que teníamos que ir. Yo era algo más frío, por aquello de que es una ciudad "en ruta" entre Ginebra y Berna, así que sabía que no requería mucha planificación. 

Este sábado, aprovechando que David sigue de vacaciones, esas que yo tuve que anular, salimos de fin de semana en Suiza. La primera parada fue Friburgo, a hora y media en tren de Ginebra. Como todos esos sitios de los que no te esperas demasiado, la verdad es que me gustó mucho. La primera sorpresa es que es una ciudad bilingüe: francés y alemán. No sé si hay alguna más así. Está en la frontera entre la Suiza alemana y la francesa y toda las calles tienen los nombres en los dos idiomas. En los rótulos de tiendas y restaurantes el francés está muy presente. 

La ciudad tiene una estructura muy similar a la de Berna, con un río que la rodea, y un casco histórico medieval muy bien cuidado. Destacan algunos tramos de murallas y torreones, la catedral, el barrio del río y la Capilla barroca de Loreto, en lo alto de una colina, desde la que se divisa toda la ciudad. Todo muy recomendable. Además tuvimos un tiempo absolutamente primaveral. 



sábado, 7 de marzo de 2026

Hyperlove de Mika

Dos años después, hemos conseguido ver el concierto de Mika entero. Claro que ya no es la misma gira: esta se llama Hyperlove y los temas los hemos escuchado menos y nos gustan menos. Aún así el concierto nos gustó más porque lo vimos entero y porque lo vimos mejor: sentados desde las gradas, como dos señoras. Sonó todo muy bien y él es un super showman. Me recordó a Robbie Williams porque también habla mucho durante el concierto: con introducciones largas e historias personales, aunque no al estilo psicoterapia, sino simplemente como recuerdos personales. Yo creo que si cortara un poco el rollo el concierto le quedaría más redondo. Pero, oye, qué sabe nadie...



 

lunes, 2 de marzo de 2026

24 horas en Vigo

Además de acortar el viaje de Zaragoza a su mínima expresión, he tenido también que reducir y re-planificar el viaje a Vigo. El aterrizaje el domingo al amanecer me regaló vistas mágicas de las 3 Rías Baixas: Arousa, Pontevedra y Vigo. Imposible no quedarse maravillado con esa belleza. 

También fueron muy épicas las vistas desde el Monte Cepudo, dónde comí con mi madre y mi hermano y cuñada. Fue una comida intensa, para ponernos al día de todos los acontecimientos y para que yo pudiera contarles el último capítulo de mi saga laboral, que había comenzado precisamente en mi anterior visita a Vigo

De nuevo, este ha sido un viaje muy corto, apenas 24 horas, pero me vuelvo a Ginebra regenerado emocionalmente y contento de haber hecho este maratón ibérico para re-conectarme con la familia, en estos tiempos tan locos en los que nos toca vivir.