domingo, 8 de marzo de 2026

Friburgo, ciudad bilingue

Por fin, hemos visitado Friburgo. Y digo por fin, porque David llevaba algún tiempo insistiendo en que teníamos que ir. Yo era algo más frío, por aquello de que es una ciudad "en ruta" entre Ginebra y Berna, así que sabía que no requería mucha planificación. 

Este sábado, aprovechando que David sigue de vacaciones, esas que yo tuve que anular, salimos de fin de semana en Suiza. La primera parada fue Friburgo, a hora y media en tren de Ginebra. Como todos esos sitios de los que no te esperas demasiado, la verdad es que me gustó mucho. La primera sorpresa es que es una ciudad bilingüe: francés y alemán. No sé si hay alguna más así. Está en la frontera entre la Suiza alemana y la francesa y toda las calles tienen los nombres en los dos idiomas. En los rótulos de tiendas y restaurantes el francés está muy presente. 

La ciudad tiene una estructura muy similar a la de Berna, con un río que la rodea, y un casco histórico medieval muy bien cuidado. Destacan algunos tramos de murallas y torreones, la catedral, el barrio del río y la Capilla barroca de Loreto, en lo alto de una colina, desde la que se divisa toda la ciudad. Todo muy recomendable. Además tuvimos un tiempo absolutamente primaveral.