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domingo, 13 de octubre de 2024

Piscina con vistas

Hemos probado un hotel nuevo en Chamonix, en lugar de repetir uno de los que ya conocíamos. Quedamos muy contentos con la elección: muy moderno y acogedor, y con muy buen servicio. Yo, además, le saqué partido al spa, con un tratamiento facial y un masaje y, sobretodo, disfruté un montón de la piscina climatizada con vistas al Mont-Blanc. Repetimos momento piscina al atardecer, como hace años, y yo también la tuve para mi solo al amanecer. Esos baños, y los del finde pasado en Cabo de Gata, han reducido considerablemente mis niveles de estrés y me han dejado como nuevo. 

Repetimos restaurante gastronómico, y además en la misma mesa. Ahora sólo tiene una estrella Michelin, en lugar de dos. Nos gustó mucho igualmente, aunque el servicio lo vimos algo acelerado y descoordinado. En general, nos pareció menos impactante, pero creo que eso es simplemente porque llevamos más mundo y experiencias acumuladas. 


sábado, 12 de octubre de 2024

Senderismo en Chamonix

El viaje a Chamonix ha sido corto; dos días, una noche. Aún así, ha estado bien aprovechado. No repetimos las atracciones principales, ni las rutas de senderismo más espectaculares (y difíciles). Prefiero no pensar que haya sido un factor de edad (es decir, los 12 años transcurridos entre visitas) y tomarlo simplemente como un síntoma de optimización del tiempo y prioridades 😌. El caso es que hicimos 2 horas de senderismo siguiendo el curso del río Arve, entre Argentière y Chamonix. Es una ruta super fácil, sin desnivel, con buenas vistas, combinando río, bosque, un campo de golf y continuas vistas a las montañas. Un plan perfecto para el tiempo y la energía de la que disponíamos. 


viernes, 11 de octubre de 2024

Chamonix

Me quedan muchos días de vacaciones este año, ya que el verano fue turbulento en cuanto a trabajo. Así las cosas, estoy cogiendo algunos viernes libres para hacer fines de semana largos. El pasado estuve en Cabo de Gata y este hemos vuelto a Chamonix, 12 años después, aprovechando que David no trabajaba. 

Teníamos muy buen recuerdo de aquellas vacaciones y la verdad es que esta segunda visita no nos ha defraudado. Todavía no hace frío, 12 grados de máxima. El pueblo es muy cuco, muy cuidado, y con vistas directas al Mont-Blanc, sus glaciares y los picos circundantes. 



lunes, 17 de septiembre de 2012

Senderismo en Mont Blanc

Cierro la crónica alpina con las rutas de senderismo.  Hicimos dos, ambas en la vertiente con "vistas", es decir la que tiene enfrente el Mont Blanc, la Aiguille du Midi y el Mer de Glace (las "atracciones" afamadas que comenté en la entrada anterior). 

La primera ruta es cómoda: se sube por un teleférico, el de Brevent, y se baja por otro, el de la Flégère. Entre ambos dos horas de caminata agradable, a unos 1.900 metros de altura y sin grandes esfuerzos. Antes de bajar se puede coger una "telesilla" y subir al Index, a unos 2500 metros, lo que significa más frío y más vistas. 

La segunda ruta es la que lleva al "Lago Blanco" (última foto). Se puede hacer cómodamente con el telesilla anterior (del Index) pero nosotros lo hicimos en plan montañeros profesionales: subimos andando desde un pueblo llamado Argentière. Son algo más de 3 horas de subida y más de 2 de bajada. Eso sí, emoción garantizada: escaleras y más escaleras por las paredes de roca (ampliar foto de la izquierda para hacerse idea), repisas al filo del acantilado... Todo con barandillas. Adrenalina y agotamiento asegurados.


domingo, 16 de septiembre de 2012

Glaciares y teleféricos

No sé si habrá muchos otros sitios con la proliferación de teleféricos que hay en Chamonix. Más de la mitad estaban cerrados por final de la temporada estival, incluyendo un "panorámico" que va hasta Italia atravesando todo el macizo del Mont Blanc. Aprovechamos lo que había, que no era poco. Entre las atracciones "afamadas" destacan dos. Un "tren cremallera rojo" que sube hasta un glaciar de esos de película, sinuosos, que se llama "Mer de Glace". El lugar tiene su historia, porque ahí fue dónde empezó el "alpinismo", al aventurarse un inglés a acercarse hasta allí a mediados del siglo XVIII (los locales le tenían pavor). Desde la estación de tren se puede bajar hasta una cueva de hielo que escavan cada primavera bajo el glaciar (fotos 1, 2 y 4). 

La segunda gran atracción es el teleférico de la Aiguille du Midi, a casi 4 mil metros. Es uno de los teleféricos más altos del mundo. Arriba el paisaje es grandioso e inhóspito. Cuando subimos había -10º pero la sensación térmica era de -30º por el viento. Parece todo de ciencia ficción: la plataforma de llegada (última foto) y la propia roca (foto 3), a cuyo mirador superior se accede por un ascensor. Dada la temperatura, para estar un ratito y bajar corriendo.



viernes, 14 de septiembre de 2012

Momento piscina

Haciendo cálculos resulta que dBt y yo no "viajábamos" en plan vacaciones desde hace 3 años, cuando fuimos a Japón. Esto excluye las vacaciones en España y las numerosas escapadas de fin de semana largos en Francia. Eso explica que estemos encantados con esta semana de vacaciones en los Alpes. 

Hemos dividido  la estancia en Chamonix en 2 etapas: un hotelazo de lujo y un hotelito con encanto, los dos muy recomendables.  Del primero lo mejor es la piscina, mitad cubierta, mitad exterior, con vistas directas al Mont Blanc y la Aiguille du Midi (un pico muy famoso por su verticalidad y porque se puede acceder a sus casi 4.000 metros en teleférico). Ha sido inolvidable disfrutar de esa piscina al atardecer, los dos solos, y poder nadar con esas vistas. La otra gran atracción de ese hotel es el restaurante gastronómico, con dos estrellas Michelín. Todo muy fino, hasta los tomates, y de raciones muy razonables, hasta llegar al carro de quesos y el carro de postres dónde desbordan las calorías. Los "petit four", los mini-postres finales que acompañan al café, los acabamos subiendo a la habitación en una cajita.



miércoles, 12 de septiembre de 2012

Annecy - Chamonix

Dicen que en la zona alpina el tiempo puede cambiar con mucha rapidez. Y tanto. Hemos pasado del verano más absoluto a un llover sin parar en un santiamén. Aprovechamos las últimas horas en Annecy, antes de seguir ruta, para hacer compras en Devred, una marca francesa con ropa muy maja y a muy buen precio. No la conocía, a pesar de que es una empresa con solera, nada menos que desde 1902 (me recuerda un poco a la historia de Amancio Ortega y Zara). También hemos paseado por el casco viejo de la ciudad para hacer fotos de día: calles de soportales, canales y castillo.

Nuestra siguiente etapa de viaje es Chamonix, a los pies del Mont-Blanc, en la frontera con Italia. Se puede acceder por autopista, unos 100 km, pero nosotros decidimos hacer la ruta de montaña, atravesando pequeños pueblos, un puerto y un sinfín de curvas. La idea era disfrutar del paisaje, cosa que conseguimos sólo a medias porque el tiempo no acompañaba y llovió todo el camino. Ya en Chamonix, hemos disfrutado del hotel, que tiene spa, piscina cubierta y buena restauración. Y así empieza la etapa de vacaciones de montaña, con vistas a picos nevados y a un glaciar impresionante.