La playa de Ginebra
Lo más sorprendente de Ginebra es que tiene playa, de verdad. Hay muchas zonas de baño a ambos lados del lago, pero además en el lado de Eaux-Vives, dónde nosotros vivimos, hay playa de arena y playas de guijarros.
Aprovechando que vivimos tan cerca, yo suelo ir a la playa a primerísima hora: bajo entre las 7 y las 8 y me subo a las 9 y media como muy tarde. No hay prácticamente nadie a esas horas, a veces sólo algunos adolescentes de resaca (molestos porque son ruidosos).
El fin de semana pasado, en plena ola de calor, bajé a la playa con David el domingo por la tarde y el contraste no puede ser más dramático: masificación absoluta (segunda foto) e invasión de niños. No repetible.

