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viernes, 10 de agosto de 2018

Regreso a Varsovia

Después de la salida del armario en Eslovaquia, le ha tocado al turno a Polonia. En esta ocasión, fue durante una cena con el director general y sin pregunta directa previa. Mencioné yo solito a mi marido hablando de potenciales traslados a futuro, que si Madrid, que si Londres. El hombre mostró cierta sorpresa pero no hizo ningún comentario, a pesar de haber vivido varios años en San Francisco (espero que se le haya pegado algo). 

Me ha gustado volver a Varsovia, una ciudad de la que guardaba buenos recuerdos a pesar de la experiencia fuerte que supuso la manifestación del Europride. Mi hotel estaba en frente del Palacio de la Cultura y la Ciencia, el edificio mastodóntico construido en los 50, en plena época soviética, así que lo pude disfrutar a distintas horas del día y con luces muy distintas. El skyline de los alrededores ha cambiado mucho y ahora hay muchos más edificios altos de oficinas y apartamentos. También me acerqué a pasear y cenar al casco viejo, todo reconstruido tras la 2ª Guerra Mundial. A mi me parece francamente bonito aunque muchos locales le quitan importancia por verlo algo artificial. Sin embargo, ¿quien podría decir si esos edificios tienen 40 años o 400? De hecho, la Unesco lo ha declarado Patrimonio Universal y yo creo que lo tiene bien merecido. 




viernes, 23 de julio de 2010

Europride en Varsovia


Los que creen que el Orgullo Gay no sirve para nada deberían darse una vuelta por los Países del Este, dónde la situación sigue siendo francamente lamentable. Hablo de países con democracias, o casi, y en algunos casos, como el de Polonia, parte de la Unión Europea. Los organizadores del Europride decidieron este año trasladarlo a Polonia precisamente para promover cambios y un mínimo de respeto en ese país.

La organización del Europride en Varsovia estuvo acompañada de una conferencia de dos días sobre negocios LGBT, motivo por el que yo asistí, como comenté en la entrada anterior, y también por una exposición de Arte Homoerótico en el Museo Nacional de Polonia que estaba bastante bien. Tenía diferentes secciones: clasicismoo, época soviética, parejas, desnudo masculino, lesbianas, transexualidad, y por supuesto, una sección sobre San Sebastián. Nos gustó bastante y aproveché para hacer numerosas fotos (me encanta cuando dejan fotografiar en los museos y exposiciones, algo que cada vez es más frecuente).

En cuanto a la marcha del Orgullo en si misma, se celebró el sábado a las 13 horas (igual que en París hace unas semanas; cosa que no entiendo con los calores del verano). En el recorrido hacia el punto de salida fuimos viendo cada vez más policía, y también los primeros contra-manifestantes con sus pancartas anti-sodomía (que cosas, de verdad). En la plaza de salida la presencia de la polícia era masiva, algo que a mi me emocionó realmente. El ambiente era algo tenso a medida que se acercaba más gente y más contra-manifestantes en los alrededores. La marcha tardó en salir un montón de tiempo porque lo impedían la panda de fanáticos que había por allí, algunos con aspecto francamente violento, levantando su puño y saltando en plan fascistoide. La policía los acabó aislando totalmente (tipo muro humano de contención) y la cosa pudo empezar. A partir de ahí ya todo fue bastante más normal: polícia constantemente en ambos laterales, algunas pancartas de contra-manifestantes, música, carrozas... más o menos lo habitual, aunque en un ambiente más tenso que te hacía no querer salir de la línea de contención de la poli. Hacía un calor asfixiante, realmente excesivo. Y en el medio de todo eso... descubrí a un par de maravillosas Hermanas de la Perpetua Indulgencia, del convento de Berlín. Me voy a convertir en todo un fan de The Sisters...

Todo el recorrido de la marcha se hizo en unas 3 horas, después vinieron las intervenciones de personas de varios países, en plan manifiesto final. A eso de las 5 todo había acabado, con los policías agotados sentados por toda la plaza. Fue toda una experiencia participar y vivir el ambiente de este Europride. De esos momento vitales que sé que no olvidaré nunca. Algo ajeno a mi experiencia a este momento y por eso mucho más memorable. Algo que te ayuda a ver lo mucho que todavía queda por hacer, y el valor que todavía sigue teniendo el Orgullo Gay, más allá de las críticas a su carácter economicista. A los que tanto critican, ya sea las plumas o el mercantilismo de las carrozas y el evento en general, les animo simplemente a que participen uno de los próximos años en alguna capital del este. Seguro que no lo olvidarán.


sábado, 17 de julio de 2010

Unos días en Varsovia

En medio de la última visita familiar, me he tenido que venir a Varsovia. Era un viaje profesional previsto desde hace tiempo para participar en el 3er GLBT Business Leader Forum, una conferencia sobre Diversidad LGBT en la que participaba mi empresa. Han sido dos días de analizar posibilidades de negocio en la Comunidad LGBT, algo de lo que se lleva hablando algunos años pero que no acaba de despegar del todo. En cualquier caso, como la conferencia coincidía con la celebración del Europride 2010 (algo que merece una entrada aparte) hemos aprovechado para quedarnos el fin de semana y hacer un poco de turismo.

La ciudad nos ha sorprendido y gustado bastante. Es rara. En parte, recuerda a una ciudad americana, de grandes avenidas rectas, rascacielos (muchos de hoteles) y grandes espacios abiertos. Pero por otro lado tiene un casco viejo perfectamente restaurado; en realidad reconstruido totalmente porque después de la 2ª Guerra Mundial no quedó nada en pie. También tiene un super-río, el Vístula, algo desangelado, y con muchas posibilidades de intervención arquitéctonica y paisajística en sus riberas porque no acaba de estar bien integrado en la ciudad. Ayer, viernes, aprovechamos para recorrer el río y el casco viejo, y hoy, sábado, después de la Marcha del Europride, subimos hasta la planta 30 del Palacio de la Cultura y la Ciencia. Es un rascacielos de la época soviética que tiene bastante encanto, tanto de día como de noche, y que sirve para hacerse una buena idea de la estructura de la ciudad.