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viernes, 5 de julio de 2019

Reunión en Viena

El primer viaje de trabajo tras las vacaciones en Singapur y Kuala Lumpur ha sido a Viena. Hay cosas peores. Es una ciudad que me encanta y que siempre me sabe a poco. En realidad no tenemos negocios ni oficina en Austria pero es un buen punto de encuentro para personas que venían desde distintos países del Este. 

El hotel estaba al lado de los jardines y palacio de Belvedere que visité con dBt hace 2 años. Al estar tan cerca, los pude pasear  y disfrutar a distintas horas: al atardecer y a primera hora de la tarde. También tuve tiempo para caminar algo más y acercarme a la zona del Ring. Allí descubrí la Karlskirche, una iglesia barroca, muy monumental, que tenía despistada. Organizan conciertos de música clásica en el interior así que es una actividad que queda pendiente para un futuro viaje.  




martes, 11 de abril de 2017

Biblioteca Nacional y Museo Albertina

En plan paseo por Viena, y sin tenerlo planificado, acabamos visitando la Sala Principal de la Biblioteca Nacional de Austria (State Hall), que forma parte del complejo del Palacio Hofburg. Tropezamos con la entrada y nos pareció interesante y breve. Todo un acierto, porque es una de esas bibliotecas de dejar boquiabierto. Barroquismo puro, techos decorados, estatuas, dorados, molduras y miles de volúmenes a la vista. Un básico, sin duda. 

Cerca de la biblioteca está el Museo Albertina, también parte del Hofburg. Yo ya lo conocía y me reafirmo en que está francamente bien: manejable y con pintura principalmente de los siglos XIX y XX, de los Impresionistas a Picasso. Una parte del museo son salones originales del palacio. La exposición temporal estaba dedicada a Schiele pero, salvo algunas obras aisladas, no me gustó especialmente. Descubrí esta vez a qué venía toda esa pasión por los conejos de colores, símbolo del museo, y es que guardan un grabado de Durero (cero interesante) con el animalito en blanco y negro.

Nos hemos quedado con más ganas de Viena, porque la ciudad ofrece mucho y mis visitas hasta ahora siempre han sido demasiado breves. Espero no tardar otros 8 años en volver. Dentro de 2, en 2019, celebrarán el Europride, con Conchita Wurst como embajadora (of course), así que tal vez esa podría ser una buena oportunidad. 






lunes, 10 de abril de 2017

La Opera de Viena y las casas de Zaha Hadid

Hemos hecho la visita guiada a la Opera de Viena. Empezamos con el grupo en español pero, como estaba muy masificado, nos pasamos al francés (que resultó en realidad ser un grupo privado, aunque nos acogieron). El edificio es muy majestuoso por fuera pero algo sobrio por dentro. Quizás el problema es que nuestra referencia hasta ahora era la Opera Garnier de París, y claro, ni punto de comparación (Vive la France! y su grandiosidad extrema). 

En plan más contemporáneo, nos acercamos a ver unas casas sociales de Zaha Hadid, el Spittelau Viaducts Project, que se finalizó en 2005. Se nota que es una zona degradada, o en rehabilitación. Con todo nos encantó el paseo por el Canal del Danubio hasta llegar allí. El verdadero río queda más lejos y es bastante más masivo pero no fuimos a verlo en esta ocasión. 






domingo, 9 de abril de 2017

Belvedere

En Viena hay 3 palacios importantes: Hofburg, en pleno centro, y que aún no conozco, Schönbrunn, que visité en el viaje anterior, y Belvedere, que descubrimos en esta ocasión. 

Al Belvedere se llega andando desde el centro de la ciudad. Consta de dos edificios barrocos, el Alto, y el Bajo, separados por unos jardines en colina, que dejan ver la ciudad al fondo. Todo el recinto es una monada, por la ubicación, la arquitectura y también, por la colección de arte. En el Belvedere Alto se encuentran las obras principales de la colección permanente, con mucho Klimt y mucho Schiele (muy recomendables los dos). En el Belvedere Bajo hay exposiciones temporales, y en esta ocasión la destacada era una de Lawrence Alma-Tadema, un pintor victoriano del que habíamos visto alguna cosa en la Leighton House. Completando la colección artística, y fuera del recinto principal del Belvedere, está la 21er Haus que alberga el arte contemporáneo. En conjunto, una visita muy recomendable, un básico de Viena. 




sábado, 8 de abril de 2017

Zurich - Viena

Empecé esta semana de trabajo en Zurich, dónde dos de las noches cené en Hardbrücke con amigos. En una de esas ocasiones, Carlos, siempre dispuesto a descubrirme la ciudad, me llevó al bar de Clouds, con unas vistas estupendas a toda la ciudad. 

El jueves volé de Zurich a Viena para una reunión con los directores de Recursos Humanos de Europa. Tenía dos presentaciones que hacer con mi equipo, y las dos salieron muy bien. Por la noche, cenamos con todo el grupo en Dinner in the Dark, uno de esos restaurantes que ya existen en otras ciudades, como Barcelona o París, dónde cenas totalmente a oscuras guiado y servido por gente ciega. Me gustó mucho la experiencia de tocar todo lo que tienes en la mesa y de no saber qué estás comiendo, aunque el recuerdo agridulce de mi suegra y su nueva vida fue inevitable. 

El viernes trabajé desde la oficina de Viena. Está muy céntrica y Andrés me llevó a comer al cercano café Sperl, un clásico del siglo XIX, con madera, tapicerías, prensa, y todo de otra época. El conoce muy bien la ciudad porque aquel proyecto de novio en Viena finalmente prosperó y viene muy a menudo. Yo, en cambio, parezco venir en largos ciclos de 8 años, siempre por trabajo pero siempre con extensiones para hacer algo de turismo. En esta ocasión, dBt se vendrá desde París y pasaremos el fin de semana en el One Motel cercano a la Opera



viernes, 10 de abril de 2009

Jueves Santo en Viena

No recordaba yo una temporada de tantos viajes al extranjero seguidos. A pesar de que todos son de trabajo intento aprovechar siempre para disfrutar un poco de la ciudad y no sentirme el típico ejecutivo que va de hotel en hotel y casi ni se entera de en qué ciudad está en cada momento.
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Esta semana tocó Viena. Había estado ya hace 8 años y tenía muy buen recuerdo, así que planifiqué los aviones para tener tiempo libre: Jueves Santo completo. Un día de calor impresionante; prácticamente verano (yo esperaba frío, como en Praga hace dos semanas). Empecé por la Catedral, de la que es fácil acordarse y no confundirla con otras por su tejado de colorines. Después me fui al Museo Albertina, un descubrimiento total. Tamaño de museo manejable (los mogollónicos me agotan) y sobre todo muy variadito: había una temporal de pintura holandesa de la época de Rembrandt, y otra contemporánea de Gerhard Richter, en plan mega-retrospectiva muy completa. La colección permanente del museo es una colección privada que va de Monet a Picasso, justo la etapa de la pintura que más me gusta a mi, con un poco de Impresionistas, Expresionistas, Rusos, die Brücke... Todo en su justa medida, tipo una pequeña sala para cada movimiento. Y para completar el pack cultural, el Museo Albertina tiene toda una ala del edificio con habitaciones de los Habsburgo, incluyendo el Salón de las Musas, así que también te puedes hacer una idea del esplendor imperial de la ciudad.
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Acabé mi recorrido turístico del día acercándome al Schloss Schönbrunn, la residencia imperial de verano. No tenía tiempo (ni interés) para verlo por dentro pero los jardines son muy monos (de mírame y no me toques porque no te puedes tumbar, claro) y sobre todo las vistas de Viena desde allí merecen la pena, porque hay una colina que forma parte de los jardines desde la que puedes ver palacio y ciudad todo en uno.
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Ha sido un Jueves Santo muy bien aprovechado que me ha generado más ganas de hacer alguna escapada de fin de semana largo para visitar la ciudad con más profundidad.