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domingo, 7 de junio de 2026

Mamá y el Papa

Alrededor del concierto de Rigoberta Bandini, hemos organizado una visita de mi madre y su cuidadora, Pili, a Madrid. Después nos dimos cuenta de que también íbamos a coincidir con el Papa y eso nos intimidaba un poco, por el efecto multitudes, restricciones de tráfico, etc. Sin embargo, ha salido todo muy bien y ha sido todo un acierto. 

Contra todo pronóstico, vimos al Papa en su Papamóvil. Hubiera sido un pecado no hacerlo puesto que el sábado, después de la recepción en el Palacio Real, pasaba por la Plaza de España, al lado de casa. Bajé una silla de la terraza e instalamos a mi madre. Dada su avanzada edad, todo el mundo colaboró en la tarea: dejarla pasar, preocuparse de que no le diera mucho el sol, que estuviera hidratada... Llevar una abuela de 95 años sólo es un pasaporte de civismo de los demás sólo comparable a llevar un bebé.

Tuvimos que esperar casi una hora, pero allí estábamos en primera fila. Claro que todo fue un visto y no visto. Mucho más relajado e incluso más emocionante fue verlo en la tele: seguimos su llegada, el acto en Palacio, la Vigilia con Jóvenes, la Misa del Corpus Christi, y el acto Tejer Redes en el Movistar Arena con el mundo de la cultura y el deporte. El momentazo fue ver a Alberto en un super plano en la tele entre los asistentes a la Vigilia, justo al inicio de la intervención del Papa tras las primeras preguntas con jóvenes. 

Me gusta mucho este Papa; muchísimo. Su claridad y valentía, su reciente encíclica, su postura ante la polarización, la tecnología o la inmigración, suponen un auténtico compás moral, y una vuelta a valores básicos de humanidad en medio de la actual deriva mundial tan enloquecida y peligrosa. A este paso, me convierto. 

Que mi madre se animara a venir a Madrid ha sido toda una sorpresa. Llevaba dos años y medio sin viajar y nada hacía presagiar que volviera a hacerlo. El verdadero motor de este viaje fue Pili que la animó a venir juntas en tren. Cada vez hay más simbiosis entre las dos. Veo a mi madre cada vez más dependiente, así que este fin de semana ha sido todo un regalo de la vida. La vi contenta de volver a mi casa y a la de Juan, de pasear, comer, charlar y también de coincidir con el Papa que, sin duda, convirtió este fin de semana en una experiencia muy memorable. 



lunes, 2 de marzo de 2026

24 horas en Vigo

Además de acortar el viaje de Zaragoza a su mínima expresión, he tenido también que reducir y re-planificar el viaje a Vigo. El aterrizaje el domingo al amanecer me regaló vistas mágicas de las 3 Rías Baixas: Arousa, Pontevedra y Vigo. Imposible no quedarse maravillado con esa belleza. 

También fueron muy épicas las vistas desde el Monte Cepudo, dónde comí con mi madre y mi hermano y cuñada. Fue una comida intensa, para ponernos al día de todos los acontecimientos y para que yo pudiera contarles el último capítulo de mi saga laboral, que había comenzado precisamente en mi anterior visita a Vigo

De nuevo, este ha sido un viaje muy corto, apenas 24 horas, pero me vuelvo a Ginebra regenerado emocionalmente y contento de haber hecho este maratón ibérico para re-conectarme con la familia, en estos tiempos tan locos en los que nos toca vivir.  



sábado, 28 de febrero de 2026

8 horas en Zaragoza

Una de las consecuencias indeseadas de tanta conjunción astral de los últimos días, ha sido que mis planes de vacaciones en España con David la semana próxima han quedado anulados. Teníamos pensado empezar el periplo con 3 días en Zaragoza y, al final, yo apenas he pasado 8 horas este sábado. Todo relámpago, El campo de Aragón lucía muy bonito entre el verde y el blanco de los árboles en flor. Y mientras, en el mundo, Israel y Estados Unidos bombardeaban Irán...

Hacía dos años que no visitaba a la madre de David, desde la Nochebuena del 23, cuando viajamos con mi madre y Juan. A pesar del esfuerzo físico de la visita (vuelo de las 6 de la mañana desde Ginebra y tren posterior, desde Atocha), me resultó todo muy gratificante emocionalmente. Al menos, me hace pensar que mi trabajo todavía no consume toda mi vida y sigo haciendo hueco a otras prioridades. 



domingo, 1 de febrero de 2026

Temporal en Cabo Silleiro

Este fin de semana ha traído una mini-tregua entre borrascas en Vigo. Afortunado yo, que he podido disfrutar de unos días casi sin lluvia cuando parece que las últimas semanas han sido un no parar de vientos y temporales. 

El sábado me acerqué con mi madre a Cabo Silleiro. El mar estaba muy bravo pero muy bonito. Gran oleaje, nubes, espuma, todo muy poético. Hacía tiempo que no veía el mar así y me recordó a los paisajes de película, de costas escarpadas y grandes horizontes. Me hubiera gustado disfrutarlo algo más, pero mi madre ni salió del coche, así que me contenté con pequeñas dosis de naturaleza salvaje. 

El motivo de nuestra aventura fue comer con mi sobrino y cuñada en Baiona, en el Rizón, escenario del cumpleaños adelantado de hace unos meses. La ausencia de mi hermano está presente, pero sin tristezas dramáticas, más bien como una nostalgia de fondo. Tras la comida, nos acercamos al Parador de Baiona, al que no me acercaba desde aquel Multicumpleaños mítico, en el que todavía estábamos todos. Tuvimos conversación intensa y terapéutica con mi sobrino, que anda algo torturado reflexionando que rumbo(s) tomar en esta nueva etapa. 


martes, 23 de diciembre de 2025

Las navidades del duelo

Estas van a ser unas navidades raras, con la pérdida de mi hermano mayor sobrevolando momentos, decisiones y emociones. Cada uno lleva el duelo como puede. Yo estoy bastante tranquilo. Llevé peor las semanas anteriores al desenlace. Mi madre está muy acompañada esta temporada y está mejor de lo esperado. Al que se ve más afectado, entre dolido y resentido, es a mi otro hermano. Estas vacaciones empezaron con una buena charla con él y toda su familia para recomponer piezas sobre lo que hizo o no hizo cada uno y por qué en la recta final. Esa charla fue terapéutica y sirvió para encarar mejor la organización de los días de fiesta (con quien se cena / con quien se come). 

Más allá de la familia, uno de los alicientes de esta semana es el reencuentro con Alberto, Manuel y Guillermo.  Volver a casa por Navidad significa también eso: poder reencontrarse y abrazarse con las amistades históricas, las que acumulan décadas de historias compartidas. 


domingo, 30 de noviembre de 2025

Finales

"A la vista de mi terraza, muy cerca, rompe la mar en unas rocas cuya cima más alta no he visto nunca barrida por las aguas, aunque sí por el viento, o levemente tocada por la brisa. Suelo sentarme allí para contemplar el horizonte, donde hay grises de plata y púrpuras intensos. Lo que pienso es que, ese día, en esa cima de la roca, derramaré las cenizas de Irina y me trasmudaré en vilano, porque nada hay más sutil en que pueda cambiarme. Lo haré un atardecer, cuando el aire se mueva. Si escojo bien el instante, quizá nos lleve el viento al infinito."

                                                                                                                  Gonzalo Torrente Ballester, La rosa de plata (1983)

domingo, 23 de noviembre de 2025

Acompañamientos

Una de las prioridades de esta fase es acompañar a mi madre, que a sus 95 tendrá que digerir, en breve, la muerte de un hijo. Estos días Juan también viajó a Vigo y eso siempre le sienta bien: entretenimiento, charletas y menos tiempo sola para darle a la cabeza. 

En líneas generales, en breve, vamos a ampliar el número de horas que Pili, la señora que la ayuda 3 días a la semana, pasa con ella en casa. También podría pasar algo más de tiempo en la Casa Azul, ahora claramente Verde, con mi hermano Miguel y mi cuñada Elvira. No deja de ser complicado porque desde hace 4 meses, también tienen a la madre de ella, de 97 años, en casa en períodos alternos de 15 días. Se acumulan las pérdidas y las complicaciones. 


jueves, 20 de noviembre de 2025

Despedidas

Este jueves 20-N, de memoria infausta y fallo judicial incomprensible, viajé a Vigo, con el objetivo principal de que mi madre tuviera la ocasión de ver y despedirse de mi hermano mayor. Tras la venta de su casa en Madrid, se trasladaron unos días a nuestro piso en Reyes, mientras completaban revisiones médicas, y finalmente el viernes pasado se vinieron a Galicia, ya con un deterioro muy significativo de su salud. 

Visitamos a mi hermano en su piso en Baiona. Fue una tarde tranquila y agradable, con esas vistas al mar y las Islas Cíes con las que él quiere acabar sus días. Fue un día muy largo y triste, con aterrizaje en Madrid al amanecer, desde Ginebra, y despedida en Baiona al atardecer. 



domingo, 19 de octubre de 2025

Bellezas matinales

Los 4 últimos días me han dejado buenas impresiones en la retina: la majestuosidad del Mont-Blanc y los Alpes sobre el mar de nubes de Ginebra, las primeras luces del día en las rías de Pontevedra y Vigo durante el aterrizaje y el amanecer del sábado en las playas de los Olmos, La Fuente (Tombo do Gato) y Samil con su nuevo arenal recién estrenado,  tras las obras de remodelación del paseo. 

Ha sido una colección de bonitas estampas y momentos, sólo perturbados por mi creciente ansiedad y tristeza por la salud de mi hermano mayor, con el que me vi en Madrid antes y después de viajar a Vigo. Está bien de ánimo. La procesión va por dentro. 



martes, 2 de septiembre de 2025

Entre verano y otoño

El cambio de estación está en el aire. La semana pasada me bañé un día entre semana, al atardecer, y lo sentí como el final del verano. En realidad, era el final de la estancia de Geni y Candela en Ginebra y lo que había era un aire de despedida y de final de vacaciones.  

También este fin de semana, en Vigo, se palpaba el ambiente de final de vacaciones. El clima borrascoso ayudaba a crear sensación otoñal. Mi viaje fue la excusa oficial para organizar una comida familiar de final de verano: mi hermano mayor vuelve a Madrid para continuar sus pruebas y tratamientos, y mi hermano mediano inicia esta semana su jubilación. Nuevas etapas. 

sábado, 19 de julio de 2025

95 cumpleaños adelantado

Este año, hemos celebrado el cumpleaños de mi madre con adelanto. Me equivoqué con las fechas de los billetes de avión, confundiendo idas y vueltas y así acabé en Vigo dos semanas antes de lo previsto. Aún así, y por esas coincidencias mágicas de la vida, este viernes hemos podido hacer coincidir a toda la familia para la celebración. Eramos 20, incluyendo a Juan y David, y a mi madrina y su familia. 

Estuvimos de comida en Baiona y de copas en el hotel Talaso Atlántico que hay después de Cabo Silleiro. Fue una tarde muy memorable. La suerte más grande fue poder coincidir con mi hermano mayor, ya que tendrá que volver a Madrid en una semana para que le continúen tratando. El 1 de agosto, el día real del cumple de mi madre, él tampoco estará en Galicia, así que los astros se han alineado para que todos pudiéramos coincidir 2 semanas antes.