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lunes, 28 de julio de 2025

Nueva visita al Museo de Arte e Historia de Ginebra

Lo que me gusta de visitar varias veces el mismo museo es que acabas desarrollando familiaridad con algunas obras. Hay cuadros que te gustan, y recuerdas, y tienes sensación de reencuentro en el que tienes la oportunidad de fijarte en nuevos detalles. Al mismo tiempo, cada nueva visita ofrece le oportunidad de descubrir obras nuevas, que te habían pasado desapercibidas en anteriores ocasiones. 

Con la visita de Mihaela de este fin de semana, volví al MAH, el Museo de Arte e Historia de Ginebra. En esta cuarta visita,  las exposiciones temporales me parecieron horrorosas, pero me gustó re-encontrame con muchas obras de la colección permanente, incluyendo la amplia selección de obras de Hodler






domingo, 16 de marzo de 2025

Domingo en el MET

Viaje breve de trabajo a Nueva York, de sábado a martes. He aprovechado para completar mi tercera visita al MET  Las anteriores fueron con David, en 2007 y en 2018. Es uno de esos museos mastodónticos, tipo Louvre o British, en los que, aunque seas selectivo, acabas agotado. Esta vez pasé 4.5 horas en el interior y hubo secciones enteras que me salté o recorrí apresuradamente. 

La sección de Egipto es muy completa y la de arte europeo muy impresionante. Hay mucha obra maestra, mucha obra icónica de artistas como Hopper, Katz, El Greco, Velázquez, Gauguin, Picasso, Georges La Tour... y en el medio de todo eso, muchas obras maravillosas contemporáneas. En fin, que me quedé muy satisfecho de la visita. Me encanta aprovechar estos viajes de trabajo a Nueva York, para ir re-visitando museos, como ya hice el año pasado con el MoMA,  y el anterior con el Whitney






viernes, 24 de agosto de 2018

Whitney Museum y High Line Park

Visitamos la nueva sede del Museo Whitney de Arte Americano que antes estaba cerca de Central Park y ahora está pegado al río Hudson, en el Meatpacking District. El nuevo edificio del museo está construido con varios niveles de terrazas, así que es muy agradable, con buen tiempo, visitarlo de arriba abajo, accediendo a las salas de las distintas plantas por fuera y disfrutando, de paso, de las vistas. En cuanto a los fondos del museo, que organizan en exposiciones temporales, hay cosas bien chulas, más allá de Hopper que es un clásico del Whitney. Me gustaron especialmente los cuadros homoeróticos de Paul Cadmus, un artista que ya me había llamado la atención en la visita anterior. También los de Jacob Lawrence, un pintor afroamericano, del que tenemos una reproducción en casa  de unas "planchadoras" desde hace años. 

Después de la visita al museo lo ideal es darse una vuelta por el High Line Park, un parque en unas vías de tren abandonadas que arranca al ladito del museo. Había hecho un tramo del parque en mi última visita a la ciudad pero ahora lo han completado totalmente, hasta la calle 34. Por el camino nos encontramos un edificio de apartamentos de Zaha Hadid que está prácticamente terminado.  





domingo, 23 de diciembre de 2012

Hopper en París

Grand Palais, 8 y media de la tarde de un sábado, cola para entrar, salas abarrotadas, franceses gafotas leyendo los paneles informativos... Le estoy cogiendo un poco de fobia a estas masas de adictos al arte en París. Me encanta Hopper pero ese no es el mejor ambiente para disfrutarlo. Afortunadamente he tenido otras ocasiones más tranquilas: en Washington DC y en una colectiva en el Whitney. De todos modos, es curioso como en cada ocasión los cuadros que te llaman la atención y recuerdas son diferentes. Esta vez me he quedado con esas figuras al sol del atardecer. Debe ser que ahora vivo en ciudades más oscuras. 



martes, 2 de noviembre de 2010

Arte Americano en Central Park

La mujer del cuadro, Gertrude Vanderbilt Whitney, es uno de esos personajes fascinantes de la historia. Vivió a caballo entre el siglo XIX y el XX y se dedicó a coleccionar Arte Americano en Estados Unidos cuando lo que "pitaba" era el Arte Europeo. Tanto es así que cuando quiso donar su colección al Metropolitan de Nueva York, éste la rechazó. Ella acabó fundando en 1931 el Museo Whitney, que está ahora en la calle 75th, muy cerquita de Central Park. El cuadro de la izquierda es parte de los fondos del museo y fue un retrato que ella encargó. Nunca lo pudo colgar en su mansión de la 5ª Avenida porque a su marido no le parecía apropiado porque ella llevaba pantalones. Qué tiempos, y qué determinación la de algunas mujeres.

Escuché la historia del cuadro y del personaje en la visita guiada que hice al Museo Whitney el sábado pasado (después de ver The Hispanic Society of America).  La obra está incluida en la exposición temporal "Modern Life" que incluye cuadros de Hopper y sus coetáneos. Descubrí allí que Hopper vivió en París una temporada y de hecho algunos de sus cuadros tienen títulos en francés, como el de la izquierda "Soir Bleu", con todos esos personajes un poco ausentes y frikis. La exposición es una maravilla y me me encantó descubrir algunos cuadros de los que me he hecho fan inmediatamente, como los que muestro abajo, el del metro ("The Subway" de George Tooker) y el de los marineros ("Sailors and Floosies" de Paul Cadmus), que es claramente homoerótico, al estilo Tom of Finland con esos cuerpazos tan marcados.

La visita supuso una reconciliación absoluta con el Museo Whitney, ya que mi primera visita hace 3 años no había sido muy satisfactoria. Esta vez lo disfruté a lo grande. Además de la temporal de Hopper había otra exposición sobre Paul Thek, un artista muy controvertido que me encantó descubrir con sus instalaciones y "piezas de carne". También me impactó la escultura hiperrealista "Women with Dog" de Duane Hanson. Pensé que era una señora de verdad cuando la vi a lo lejos. Tal vez, parte de mi fascinación con el Museo esta vez se debe a que hice todas las visitas guiadas; no hay como entender algunas de las claves de las obras para mirarlas con otros ojos.

sábado, 6 de octubre de 2007

Museos de Nueva York

Monográfico de museos. La mayoría de los que visitamos entraban con la City Pass, que sale muy baratita porque por 60 dólares te incluye 4 museos + Empire State + barco.

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Museo de Historia Natural
Está en un lateral de Central Park, al ladito del edificio de Cazafantasmas y del Dakota Building (dónde vivía John Lennon y vive aún Yoko Ono). Lo mejor es el hall, que ha salido en varias películas y que tiene dos esqueletos de dinosaurios super vistosos. Hay muchos más en las salas de dinosaurios pero ya no son comparables al impacto del hall. El resto de salas son animales disecados muy bien logrados.
Con la entrada se puede visitar el Planetario Hayden anexo. Vimos un documental muy espectacular sobre Colisiones Cósmicas narrado por Robert Redford. Contaba por ejemplo que la Luna se formó después del choque de un mega meteorito con la Tierra (los restos que quedaron gravitando por ahí se fueron uniendo y en un mes estaba la Luna creada); y los dinosaurios se extinguieron después de otro choque y todos los incendios posteriores que se propagaron por el planeta.
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Guggenheim
Una decepción total. El edificio es de Frank Lloyd Wright y sale en muchas fotos pero, primero, la fachada estaba cubierta por reformas, así que nos la perdimos; y, segundo, el interior tenía dos plantas cerradas y también la rampa interior por montaje de instalaciones. Así que nos contentamos con la vista de la escalera desde abajo (foto). En la colección nada muy especial (Kandinsky, Impresionistas...).
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Museo Whitney de Arte Americano
El único que no entraba con la City Pass y de nuevo una decepción. Ni un solo Hopper (estaban todos en Washington en la exposición temporal) y el resto flojito. Lo mejor las esculturas de Alexander Calder y una exposición temporal de Rudolf Stingel que nos gustó bastante, incluyendo el hall de los ascensores forrado íntegro en plata y también la alfombra enorme y manchada de su estudio cubriendo toda una pared como si fuera un lienzo.
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Metropolitano
El típico museo mogollónico, agotador. Las guías dicen que te centres en lo que te interesa ver. Pero es difícil determinar eso a no ser que seas egiptólogo o algo así. Para el resto de humanos lo mejor es deambular por las salas y buscar alguna de las obras famosas que recomiendana las guías. Por ejemplo, el Templo de Dendur, enterito en una mega sala; el típico templo que se iba a quedar inundado con la construcción de la presa de Asuan (como el Templo de Debod en Madrid, que queda mucho mejor al estar al aire libre).
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The Cloisters
Bueno... esto es directamente alucinante, inenarrable. Resulta que se han llevado no sé cuantos claustros completos del románico y el gótico y los han montado todos en un museo de Arte Medieval precioso, en el medio de un parque. Incluye tallas, vidrieras, cuadros... Eso sí, nada céntrico. Está nada menos que en la punta más alejada de Manhattan, tipo calle 190 o algo así. Pero merece la pena. Y con vistas al Hudson. Un lujo. De lo mejorcito. Se puede pasar con la entrada del Metropolitan en el mismo día (o viceversa, claro).
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MoMA
El mejor de todos, sin duda. Bien situado, en pleno centro de la ciudad, al lado de la Quinta. Estupendo patio que utilizan para montajes; esta vez tenía una escultura de Richard Serra porque había una temporal (pero conste que para ver Serra está mejor la sala Arcelor del Guggenheim de Bilbao). El MoMa tiene diseño, fotografía y pintura. Obras muy conocidas como las latas de sopa Campbell de Warhol, la Noche Estrellada de Van Gogh, Las Señoritas de Aviñón de Picasso... un montón de Mondrian (Googlevil estaría encantado), esculturas de Giacometti, Calder... Un lujazo. Creo que es mi museo favorito. Para volver.






miércoles, 3 de octubre de 2007

Hopper y la policía americana

He tenido dos experiencias breves con la policía americana en las últimas 48 horas.
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La primera fue el domingo en Washington. Aproveché la mañana, antes de ir a la Feria de Empleo para gays, para acercarme a la National Gallery. Sabía por dvt que había una exposición temporal de Edward Hopper y no me la quería perder porque es uno de mis pintores favoritos. La exposición era francamente buena porque era muy amplia y tenía todos los cuadros famosos del pintor, incluido el de la mujer sentada leyendo que tiene el Thyssen en Madrid. Cuadros de casas de madera, de faros, de paisajes urbanos, de figuras solitarias... estaba todo allí. Disfruté la exposición mucho y con relativa calma, ya que no tenía tiempo para ver el resto del museo (que es enorme, con dos edificios, East y West, y un montón de obras conocidas; sólo por verlo merecerá la pena volver a la ciudad).
b
Al salir del museo tomé un taxi. El conductor me preguntó antes de subir si tenía cambio. Le dije que no y le enseñé varios billetes de 20$ (unos 5) que saqué del bolsillo. Pues bien no volví a ver el dinero. Algo muy extraño. Porque lo tenía en la mano y o bien me cayó justo al subir (algo un poco difícil) o dentro del coche. El caso es que el dinero no apareció más. Al final del recorrido no tenía dinero para pagar al hombre pero además estaba francamente sorprendido de la desaparición. Me imaginaba que me podía haber caído en el taxi pero no aparecía. El taxista era afgano (de los de "amigo amigo") y para colmo de mis prejuicios y sospechas se acercó un compañero suyo negro que se ofreció a pagar el taxi por mi. Aquello ya fue el colmo porque me los imaginé compinchados y que luego se repartirían el botín. Pero ciertamente yo no podía probar nada. El caso es que lo consulté con un compañero de la empresa y acabamos llamando a la policía. Tardaron en venir, por lo que toda la historia duró más de hora y media. Cuando finalmente llegaron se limitaron a decir que no había caso y que no podían hacer nada. Que mi compañero pagara el taxi y que eso era todo.
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No puedo asegurar que ocurrió pero la actitud del taxista fue algo extraña. No me arrepiento de haber dado la batalla en lugar de irme sin más. Sentí que era lo que tenía que hacer en lugar de resignarme fácilmente.