lunes, 27 de febrero de 2023

Patios del Palacio de Viana

El Palacio de Viana era uno de mis recuerdos más marcados de la primera visita a Córdoba, y he vuelto a comprobar que es un "básico" de la ciudad. Es un palacete del siglo XV con una importante colección de arte (que no visitamos) y 12 patios, a cada cual más mono. Es probable que las obras de arte y mobiliario no sean algo único o excepcional, pero los patios, por su número, variedad y belleza sí lo son. Y además constituyen una visita muy relajante, gracias a las numerosas fuentes y el sonido constante del agua. 





domingo, 26 de febrero de 2023

Alcázar de los Reyes Cristianos

Visité Córdoba por primera vez con mis padres, hace más de 20 años. Ha pasado el tiempo suficiente, pero que no recuerde gran cosa y todo me suene a nuevo o casi nuevo. Así, no recordaba haber estado en el Alcázar de los Reyes Cristianos, una fortaleza que fue residencia de los Reyes Católicos. El interior del edificio no es gran cosa, sin embargo los jardines son una maravilla. una sucesión de patios, estanques y fuentes, a cada cual con más encanto. 



sábado, 25 de febrero de 2023

Museos de Córdoba

Ayer vimos la última obra de Antonia San Juan en Madrid. Como somos muy fans, nos ha gustado, a pesar de ser un refrito de monólogos previos, muy buenos, pero que ya conocidos. 

Hoy sábado, cogimos un AVE a las 7 de la mañana, para pasar un fin de semana largo, hasta el martes, en Córdoba. El madrugón nos ayudó a sacarle buen partido al primer día en la ciudad. 

Nuestra primera toma de contacto con Córdoba fue a través de las visitas a los museos de Julio Romero de Torres y de Bellas Artes. Son dos museos muy pequeños, situados uno enfrente del otro, en un patio. El primero nos gustó mucho. Lástima que no se pudieran hacer fotos. Los cuadros que más me gustaron fueron "Nuestra Señora de Andalucía" y el políptico "Poema de Córdoba", que muestro abajo, compuesto por 7 retratos de cuerpo entero femeninos. Por su parte, el Museo de Bellas Artes, nos decepcionó un poco. Además de ser muy pequeño, varias de las salas estaban cerradas. Con todo, tiene algún cuadro de temática religiosa que se salva. 

Después de visitar los museos, y antes de entrar al Alcázar de los Reyes Cristianos, nos dimos un paseo por el río para disfrutar del perfil de la ciudad y del Puente Romano desde el otro lado del Guadalquivir. Esas vistas son "imperdibles" e imprescindibles. 





viernes, 24 de febrero de 2023

ARCO 2023

Después de participar en ARCO 2020, 2021 y 2022, ya le vamos pillando el truco a lo que nos gusta y a lo que no. Revoloteamos y vibramos siempre ante los mismos artistas y galerías (principalmente las francesas, Perrotin, Lelong y Poggi). 

Este año, en el apartado de artistas españoles, nos gustaron mucho los dos Guillermo Pérez-Villalta de las dos primeras fotos. También un Isabel Villar con una familia en un bosque y las ovejitas, que tengo por ahí abajo. 

En el espacio de la galería Perrotin tenían unas esculturas colgantes de vidrio de Othoniel maravillosas, y también diversas obras de Murakami, que para nosotros es un clásico familiar y del que tenemos ya 3 obras en casa. 

En la galería Poggi, vimos muchas obras de Anthony Goicolea, un americano que a mi me sonaba de ver en París, pero que aún no tenía bien ubicado. 

Finalmente, este año descubrimos y caímos rendidos ante Françoise Pétrovitch, una artista francesa de casi 60 años, ya consagrada, pero a la que no conocíamos. Pensamos seriamente en comprar, pero no tenemos ya espacio en Madrid y sus cuadros (4 últimas fotos abajo) son de gran formato y su traslado sería complicado a Ginebra. 






domingo, 19 de febrero de 2023

Reliquias

He pasado el fin de semana en Vigo. Ha sido el primer viaje desde la muerte de mi padre. Después de la comida familiar del sábado, mi madre quiso llevarme a ver la lápida, ya corregida después de un pequeño error tipográfico. Comprobamos que en los dos nichos familiares, el de mi abuela, y el de mi padre y sobrino, da el sol al atardecer, así que nos pareció una ubicación excelente para que disfruten de las puestas de sol. 

Con vistas a animar a mi madre a hacer limpia de cosas en casa, me puse a dar ejemplo, empezando por mis reliquias de adolescencia y primera juventud. Me quedan aún muchas horas por delante de revisión y limpieza, pero he comenzado a abrir carpetas y cajones y, como resultado ya he tirado dos buenas bolsas de documentaciones varias y otras dos de objetos inservibles, que no conservaban ni siquiera valor sentimental, porque no recordaba de dónde habían salido.  

La operación limpieza sirvió para reencontrarme con múltiples intereses de mi pasado: colecciones de posavasos y postales de puestas de sol, libros varios del conservatorio (tratados de solfeo y armonía, así como partituras de guitarra), cursos de educación al desarrollo, de sectas y de psicología política, documentos de mi activismo en organizaciones no gubernamentales, múltiples recortes de prensa, o materiales del CAP (curso de aptitud pedagógica, para poder ser profesor de Instituto; menos mal que eso no llegó a ningún sitio...). También encontré juegos de sobremesa, como el Conygan de la foto, en el que tenías que adivinar códigos de colores a partir de ciertas pistas. 

Entre los múltiplos reencuentros con mi pasado, me gustó encontrar el rastro de mis primeros viajes, como el fin de curso de EGB a Barcelona en tren, el fin de curso de instituto a Lloret de Mar, o mis primeras visitas a Madrid o Zaragoza, con menos de 20 años. Tiré muchas cosas, pero también guardé muchas otras. Me gusta guardar cápsulas del tiempo, esos pedazos de memoria de lo que un día fui y de los grandes bloques de intereses y experiencias que construyeron mi identidad.

viernes, 17 de febrero de 2023

Atardeceres y mudanzas incompletas

En estos días de pre-primavera, la luz de Ginebra al amanecer y al atardecer crean una atmósfera relajante y sanadora, justo lo que necesito para hacer frente a mi incipiente hipertensión. Es una lástima que, aún así, no haya conseguido aplacar el aceleramiento de esta semana, entre la gestión de varios despidos en la oficina, la carga laboral general y el proceso de completar la mudanza al apartamento nuevo. 

El miércoles trabajé desde la nueva casa, con la idea de recepcionar varias entregas, entre ellas la del colchón con el que poder pasar la primera noche en el apartamento. Fue un día agridulce porque, aunque el colchón llegó y pude instalarme definitivamente, hubo un error por parte de IKEA y no pudieron completar el montaje del armario de la habitación. A pesar de la decepción, decidí adoptar una postura zen y fluir con mis circunstancias. Al menos tengo ya lo básico para arrancar a vivir y, poco a poco, el nuevo espacio se irá convirtiendo en un nuevo hogar, a la espera de que David se traslade algunos meses más tarde. 



sábado, 11 de febrero de 2023

Apartamento en Ginebra

Son días fríos, con nieve en las montañas que rodean Ginebra. Sin embargo, hay un cierto aire de pre-primavera. Se notan ya los días más largos y una luz muy bonita, tanto al amanecer como al atardecer.  

Este finde se vino David para gestionar la puesta en marcha del nuevo apartamento, el que encontré a principios de diciembre. El viernes me lo tomé como día de mudanza y pasamos el día montando muebles de IKEA, limpiando y trasladando cosas desde el apartamento temporal. 

Estamos muy contentos con el apartamento de Ginebra. Es un piso antiguo totalmente reformado, con espacios amplios y muy agradables. Estamos siendo muy prácticos con los muebles y todo apunta a que acabará siendo una monada y en breve nos sentiremos como en "casa". O al menos me sentiré yo, porque David todavía seguirá algunos (pocos) meses más en Madrid. 


domingo, 5 de febrero de 2023

Faro de Moncloa

Esta semana he tele-trabajado desde Madrid. El objetivo era  poder pasar una semana con mi madre, que se vino desde Vigo el domingo pasado. Esperaba una semana laboral algo tranquila, pero resultó finalmente bastante complicada, haciéndome sentir que hubiera sido mejor estar en Ginebra. Con el arranque de mi nueva etapa laboral, en noviembre, he pasado del 100% de teletrabajo al 100% de oficina y parece que ahora me cuesta encontrar un camino intermedio. 

Entre mi carga de trabajo y los días fríos y cortos del invierno, no hemos hecho grandes cosas esta semana. Conseguí comer con mi madre un par de días en restaurantes del barrio, pero el resto se fue a comer a casa de Juan, lo que les proporcionó a los dos momentos de grandes charlas e intimidad. 

El sábado subimos al Faro de Moncloa, una torre mirador que antaño fue restaurante. David y yo le teníamos ganas, y resultó ser una actividad perfecta para una abuela de 92 años. Estaba un día despejado, como todos los de la semana, y había buena visibilidad en todas las direcciones, tanto hacia el centro de Madrid como hacia la Sierra. Las vistas más cercanas a la torre son las de Moncloa, el Parque del Oeste y la Universidad Complutense. 

Después de la sesión de vistas, comimos con mi sobrino Vitor, que busca un nuevo camino, cerrando su etapa de Oporto y no sabiendo cuál nueva abrir, si Madrid, Valencia, o Taiwan. El tiempo dirá.