Museo Olímpico de Lausanne
Esta semana me tomé el jueves libre para poder coincidir con David y su sobrino Alejandro, de visita en Ginebra. Después de darle vueltas a muchas opciones, decidimos pasar el día en Lausanne.
Visitamos primero el Museo Olímpico, que no conocíamos, y nos sorprendió gratamente. No tanto por la exposición, que tiene interés relativo, con muchas antorchas y muchas ropas deportivas de todas las épocas, sino por el edificio y el parque que lo rodea. La cafetería está muy bien, con vistas impresionantes al lago y las montañas francesas enfrente. El parque está poblado de un montón de buenas esculturas, incluyendo artistas como Nikki de Saint-Phalle, Botero, Igor Mitoraj o Rodin. En cuanto a los fondos del museo, para mi lo más interesante fue la exposición de medallas olímpicas, tan diferentes entre sí y a lo largo del tiempo, y las secciones explicativas de la historia de los Juegos Olímpicos, empezando por Grecia, claro.
En esta visita a Lausanne, además, hemos conectado, por primera vez, la parte baja y la parte alta de la ciudad. La zona del lago la conocíamos de un viaje en bicicleta y el casco histórico de la cena con Ewa el año pasado. Hay un metro que conecta las dos zonas de la ciudad y que resulta muy cómodo, especialmente para subir, ya que las cuestas son muy pronunciadas.