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viernes, 1 de octubre de 2021

Baeza

Baeza está a tan sólo 10 km de Úbeda, apenas 15 minutos en coche a través de una de esas vías rápidas de doble carril. Nos acercamos la tarde del jueves en plan visita rápida de un par de horas. Es también una ciudad renacentista provista de un patrimonio excepcional de edificios civiles y religiosos. Su problema es que está tan cerca de Úbeda que acaba siendo como la hermana pequeña, en plan "todo muy mono pero... no tanto como...". 

Visitamos la Catedral, edificada en el solar de la antigua mezquita. Tiene un pequeño museo catedralicio provisto de numerosos libros medievales y códices musicales en formatos XXL de esos enormes, tipo biblioteca de El Nombre de la Rosa. La subida a la torre permite apreciar el entramado urbano. Al lado de la catedral se encuentran los edificios principales de la ciudad, como la Fuente de Santa María, que parece una "Puerta de Alcalá en miniatura", o el Seminario de Felipe Neri, que hoy es la sede de la Universidad Internacional de Andalucía. La fachada está recubierta de nombres en letras rojas, por lo visto una mezcla de pigmentos de óxido y sangre de toro, que se usaban para grabar los nombres de los "doctorandos".  




Úbeda

Noche de jueves en el Parador de Úbeda, de camino a Cabo de Gata para celebrar la boda de Javier y Carlos. Primera experiencia con Jaén y sus campos de olivos cubriendo las colinas. Bajamos en coche Juan y yo solos porque David se tuvo que quedar en Madrid para asistir a una junta de vecinos, convocada en el último momento. 

Úbeda es una ciudad muy monumental,  Patrimonio de la Humanidad junto a la vecina Baeza. Dicen que es la ciudad más antigua de Europa porque se han encontrado restos que se remontan 6.000 años. Fue territorio de frontera entre el territorio de Castilla y el Reino Nazarí de Granada, y vivió su época de esplendor en el siglo XVI, en pleno Renacimiento, cuando empezaron a construirse numerosos palacetes y edificios religiosos. Todo está muy bien cuidado y es una delicia pasear, de noche y de día entre todos esos edificios y callejuelas. 

La única visita turística que hicimos en la ciudad fue la Sacra Capilla del Salvador, una iglesia-panteón maravillosa que está al lado del Parador, en la Plaza Vázquez de Molina que reúne un montón de edificios históricos. La iglesia es una delicia, por dentro y por fuera (6 últimas fotos): el retablo, la reja, la bóveda, el cuadro de El Greco en cerámica... La vimos un poco rápido porque yo tuve una llamada de trabajo por la mañana que nos comprimió el tiempo disponible. En cualquier caso, toda la ciudad es absolutamente repetible.