miércoles, 14 de octubre de 2020

Fotografiska

Nuestro museo preferido en Estocolmo ha sido, inesperadamente, Fotografiska. Es probable que haya sido una simple cuestión de suerte, y que las exposiciones del momento nos hayan gustado especialmente. Hay cuatro espacios temporales y dos de ellas nos interesaron mucho. Una de ellas era de Tom of Finland, conocido por sus dibujos homoeróticos, pero que también fue fotógrafo y desarrolló sus personajes de cómic a partir de fotografías de modelos reales. La otra exposición que nos encantó fue la de Miles Aldridge, una retrospectiva alrededor de la sociedad de consumo, las amas de casa y la virgen, todo muy kitch, muy pop y muy colorido. 

Más allá de la suerte con las exposiciones temporales, nos gustó el espacio del museo, con un bar-restaurante con vistas increíbles a la ciudad. Ya sólo por esas vistas mientras se toma un café o se come algo, valdría la pena la visita. 





martes, 13 de octubre de 2020

Las cabezas suecas de Plensa

El éxito internacional de Jaume Plensa es incontestable. Hemos encontrado sus esculturas por todo el mundo. A veces las hemos tenido que buscar, cuando sabíamos que existían, y en otras ocasiones simplemente nos hemos tropezado con ellas. En Estocolmo tuvimos de las dos experiencias. Tenían una en el hotel en el que nos alojamos el fin de semana, después de mis primeros días de trabajo. Nosotros la apodamos "Julia" porque ese es el nombre de la que hay en Madrid. Es una pieza preciosa en mármol blanco y está situada en la escalera a la entrada del hotel. 

La segunda escultura de Plensa nos la encontramos de casualidad, al salir de cenar en el centro. Fue un auténtico sobresalto. En esta ocasión es un bronce negro, una pieza estilizada, como de perfil, algo extraña, a la que hay que encontrarle el ángulo. Casi se aprecia mejor de noche que de día porque la iluminación nocturna ayuda a marcar los rasgos. Una belleza. 


lunes, 12 de octubre de 2020

Gamla Stan, el casco viejo de Estocolmo

El casco viejo de Estocolmo está, como no podía ser de otra manera, en una isla. La ciudad está asentada en un archipiélago de 14 islas y en una de ellas se originó el primitivo núcleo urbano allá por el siglo XIII. Ese barrio original se llama Gamla Stan y está muy bien conservado, con calles adoquinadas, y buena arquitectura medieval y renacentista. Tiene varios edificios relevantes, como la Academia Sueca, la Catedral y el imponente Palacio Real, un masivo edificio cuadrado del siglo XVII, erigido en el mismo lugar de una antigua fortaleza del siglo XIII. El Palacio tiene más de 600 habitaciones y sólo se visita una de las alas. El interior tiene ese estilo versallesco de molduras doradas, espejos, salones y más salones, mobiliario, pinturas y tapices. No está mal pero es prescindible. Las callejuelas del barrio, en cambio, son un básico en cualquier visita a Estocolmo. 





domingo, 11 de octubre de 2020

Museo Nacional y Museo Moderna en Estocolmo

Tercer "museo nacional" en el último mes: a los de Dinamarca y Serbia, se suma ahora el de Suecia. Ha sido la colección que menos me ha gustado pero, en cambio, es el edificio más bonito. En este caso, no hay sección de arqueología y todo está centrado en la pintura, la escultura y, curiosamente, el diseño de objetos cotidianos (el famoso diseño escandinavo). En cualquier caso, las salas son tan bellas que bien merecen el paseo (y la entrada al museo es gratuita). 

Desde el Museo Nacional, cruzando un puente se accede a una isla donde se encuentra el Moderna Museet y ArkDes, el Centro de Arquitectura y Diseño. Ambos centros están conectados físicamente y tienen entrada gratuita. Había una exposición temporal de pago de Giacometti pero decidimos no visitarla porque ya hemos visto mucha obra de él; tal vez fue una decisión algo soberbia y debimos haber aprovechado la oportunidad pero a lo hecho, pecho. 

En la entrada del Moderna, hay un conjunto de Nanas de Niki de Saint-Phalle y "máquinas" de Jean Tinguely. La colección permanente del museo no nos gustó especialmente. Tienen algunos "grandes nombres" (Picasso, Braque, Dali, Miró, Léger...) pero apenas alguna obra que nos emocionara realmente. Nos gustó el Matisse de abajo ("Jardín" es el nombre); estaba en un sitio muy destacado y luego leímos que lo habían robado y tardaron 25 años en recuperarlo. Por lo visto también les han robado Picassos y Braques y no han podido recuperar todas esas obras todavía. A pesar de que la colección nos dejó algo indiferentes, disfrutamos de la visita, paseamos por la isla y disfrutamos de unas vistas estupendas.





sábado, 10 de octubre de 2020

Los museos de Djurgården

Estocolmo es una ciudad con muchísimos museos, unos 80, he leído. Cuesta entender cómo se puede mantener abierta semejante oferta. Dedicamos el sábado a visitar varios próximos entre sí en la isla de Djurgården, una de las numerosas islas que forman esta ciudad-archipiélago. 

Nuestra primera parada fue Abba The Museum, por aquello de empezar por la cultura popular. En realidad es una exposición bastante interactiva, con áreas para que cantes, te hagas fotografías, te subas a un escenario... No hicimos nada de eso pero aún así nos gustó más de lo que esperábamos, tal vez porque aprendimos cosas del grupo que no sabíamos, vimos de cerca el vestuario, o simplemente porque la música en sí misma que rodea todo el espacio ya te alegra el día. 

Al salir del museo de Abba llovía a cántaros así que nos refugiamos en la vecina Galería Liljevalchs, de nombre imposible. Pertenece al ayuntamiento de Estocolmo y fue creada hace más de un siglo. Sólo tienen exposiciones temporales pero le están construyendo una ampliación y tal vez el planteamiento cambie a futuro. Ahora mismo hay una exposición de un pintor sueco también de nombre imposible: Hilding Linnqvist. Sin llegar a volvernos locos, vimos varios cuadros que nos gustaron y, además, al salir ya había parado de llover. 

Nuestra última parada fue el Museo Vasa, un museo alrededor de un barco, un galeón de 1628 que se hundió el mismo día de la botadura en el puerto de Estocolmo. Estuvo enterrado en el fango y eso lo preservó  durante siglos, hasta que 333 años después (vaya número más curioso) lo recuperaron y lo restauraron pieza a pieza como un rompecabezas. A priori, no nos llamaba mucho ese museo pero leímos que era de lo más visitado y valorado de la ciudad. La verdad es que es una visita agradable y recomendable. Impresiona observar de cerca un barco de esas dimensiones  y pensar que es original (al menos en un 98%). Las esculturas de la popa son una maravilla y estaban policromadas. Tiene el emblema real sueco porque el barco era un encargo del rey. Se suponía que iba a ser la joya de la marina real pero hicieron mal los cálculos y el barco se escoró y hundió con el peso de todos los cañones que llevaba. Como broche del día, al salir de visitar el barco, pudimos disfrutar de un atardecer precioso en el puerto de Estocolmo. 








viernes, 9 de octubre de 2020

Recién graduados

El motivo de mi reunión en Estocolmo esta semana ha sido un curso de acogida-formación a una promoción de recién graduados que se acaban de incorporar a la compañía. Son un total de 10 de 3 países distintos. Hemos dudado hasta el final de si debíamos seguir adelante con la reunión, dada el aumento de casos covid por todas partes. Al final se impuso el pragmatismo de que ellos no tenían inconveniente en viajar, y de que era una oportunidad única para conocerse. Además, dentro del deterioro de cifras por todas partes, la situación en Suecia parece ser de las mejores. 

A todos nos sorprendió estos días la ausencia absoluta de mascarillas. No hay ni rastro de ellas ni siquiera en el transporte público. Viniendo de países como Francia o España, la sensación es muy extraña: entre que te falta algo y que en cualquier momento te puedes acabar infectando. 

Las sesiones de estos días han servido mejor para conocer mejor a estos jóvenes recién incorporados a una empresa de transporte público en el año del Covid. Menudo año para empezar una carrera en este sector, cuando la gente se mueve menos que nunca y las pérdidas económicas se acumulan semana a semana. Los perfiles son variopintos pero lo más sorprendente es que 2 de los 10 vienen con formación en Sostenibilidad y entre los demás abundan los que temen más que nada el Cambio Climático. Da gusto ver ese grado de concienciación en jóvenes profesionales con poco más de 20 años, y que hayan escogido  el sector del Transporte Público precisamente porque ven la posibilidad de hacerlo evolucionar hacia un menor impacto medioambiental. Hay esperanza. 



miércoles, 7 de octubre de 2020

Estocolmo

Después de 6 meses sin viajes de trabajo y en medio de la cuenta atrás de París, me han surgido todos estos viajes laborales consecutivos: primero fue Dinamarca, después Holanda, la semana pasada Serbia y esta semana Suecia. Los he aceptado con resignación, incluso con ilusión (me los he buscado yo solito), con la idea de que una vez en Madrid, dada la tasa actual de covid, será imposible viajar a ningún sitio durante una temporada.  

Suecia no es parte del perímetro geográfico de mi puesto. Forma parte de otra "división". Sin embargo, estos días hemos organizado aquí una reunión para un puñado de nuevos graduados de la empresa. La "promoción" de incorporaciones este año ha sido muy pequeña, dadas las circunstancias, pero aún así tenemos un grupo de 10 jóvenes con perfiles variopintos que han decidido incorporarse al mundo del transporte público. Curiosamente, 2 de ellos tienen formación en temas de Sostenibilidad, lo que muestra el potencial de la "transición ecológica" en el transporte. 

Aunque algo reticente al principio, dBt me ha acompañado en este viaje y nuestro plan es quedarnos el fin de semana largo, que incluye el lunes del Pilar. Para él, es la primera visita a la ciudad, y para mi, la segunda. Mi anterior visita se pierde en la lejanía del tiempo, en la era pre-blog (2005, creo). Tengo buenos recuerdos de aquel viaje, rodeado de "grandes amigas", haciendo risas de las "suecas tontas" y tomando fotografías que luego formarían parte de alguna exposición. Entonces éramos jóvenes e inocentes. Espero que este nuevo viaje esté a la altura del anterior. Estos primeros días laborables nos quedamos en un hotel en la isla de Södermalm, a medio camino entre el centro y la zona en la que yo tendré mis reuniones. 




lunes, 5 de octubre de 2020

Parque de Buttes-Chaumont

Este ha sido un fin de semana de cenas pre-despedida. Ahora que dBt está de vuelta de Madrid, nos hemos visto con las amigas habituales de París en lo que probablemente ha sido la penúltima cena antes de la mudanza: viernes con Martine, sábado con Ronke (y Loïc), domingo con Christian y Honoré. Sólo una de esas cenas fue en restaurante pero pudimos comprobar que en París la vida sigue igual: calles muy animadas y restaurantes a tope. Aunque los números de covid no apuntan bien, la población no parece tener miedo a nada, o al menos no parecen dispuestos a encerrarse y renunciar a seguir haciendo una vida, más o menos, normal. 

Más allá de las cenas, seguimos tachando cosas de la lista de despedida: en esta ocasión,  la visita al Parque de Buttes-Chaumont en el distrito XIX.  Sólo habíamos estado una vez y teníamos ganas de volver. Es un parque muy peculiar, del siglo XIX, la época del barón Haussmann y la exposición universal de 1867 cuando París se transformó completamente. El parque ocupa el terreno de una antigua cantera de yeso y tiene un lago y una gran colina coronada con un templo. Desde allí hay buenas vistas que incluyen la colina de Montmartre. Es todo muy romántico y fuera de las zonas turísticas habituales. 





domingo, 4 de octubre de 2020

Christo y Jeanne-Claude en el Pompidou

Hemos hecho una lista de despedida de París con aquellas cosas que queremos hacer antes de irnos. Se nos está echando el tiempo encima entre mis viajes de trabajo en las últimas semanas y el hecho de que dBt ha pasado mucho tiempo en España.

Una de las cosas que teníamos pendiente en la "lista" era ver la exposición de Christo y Jeanne-Claude en el Pompidou. Vimos su mastaba de barriles en el lago de Hyde Park hace un par de años y así empezamos a explorar un poco más lo que hacían esta pareja de artistas. Son conocidos sobre todo por sus obras de "arte envuelto": empaquetaron grandes estructuras como el Reichstag en Berlin, o el Pont Neuf en París.  Este año se suponía que envolverían el Arco del Triunfo pero el proyecto ha quedado trasladado a 2021.  Los dos han fallecido ya; él hace muy pocos meses.  

La exposición de Christo y Jeanne-Claude del Pompidou es interesante para ver cómo evolucionaron sus proyectos (desde las primeras obras, como el cuadro empaquetado de abajo). Todo es de una gran complejidad técnica y la exposición resulta algo árida, combinando cuadros, fotografías pero también docenas de planos y bocetos de la envoltura del Pont Neuf en 1985.  Eso sí, aprovechamos que estábamos en el museo para disfrutar de las vistas de la ciudad y dar una vuelta rápida por la colección permanente que siempre nos depara alguna sorpresa agradable.