Luxemburgo al atardecer
Hemos vuelto a Luxemburgo para visitar a Manuel y Guillermo, mucho más tarde de lo que habíamos pensado. En aquel verano pre-COVID, nadie podía presagiar que la vida se complicaría tanto, y nosotros acabaríamos trasladándonos de París a Madrid, y después de Madrid a Ginebra. Claro que nos hemos visto varias veces en estos años, en distintas ciudades, pero un regreso a su casa, en Luxemburgo, no volvió a cuadrar hasta ahora.
Yo volé desde Ginebra a primera hora de la mañana y trabajé desde casa, al igual que Manuel. Después llegó David, desde Madrid, y comimos todos juntos en la terraza (último día de solazo y buena temperatura). Salimos a pasear por la ciudad a las 6 de la tarde. Ya iba cayendo la luz, pero fue una hora estupenda para re-conectarse con la ciudad y esa geografía y arquitectura tan peculiar que tiene, con el tajo del río y los restos de fortificaciones.






