Desde el año 2015, Dalian dispone de su propia Venecia. Es todo muy curioso, muy pintoresco, muy fotogénico, y muy de embobarse. Una ciudad de las maravillas.
En la última foto, la grande, se puede observar el puerto deportivo y el pastiche arquitectónico, plagado de edificios europeos, que contiene su mini versión de canales, gondolas, y Torre de San Marcos. Al principio, creí que los edificios eran todos reales y no daba crédito a toda esa arquitectura, hasta que me di cuenta que la gran mayoría de los palacetes y casonas están vacíos, como cascarones. Con todo es todo muy aparente y muy bonito. La zona de canales propiamente dicha está llena de restaurantes y tiendas.
Más allá de la falsa Venecia, la linea de costa continúa muchos más kilómetros y al fondo la gente monta sus tiendas para hacer picnic sobre el malecón. Muy curioso también.
En mi camino de vuelta, me quedé observando un robot bailarín, accionado por un adolescente. China está muy avanzada en robótica y creo que estos días veré algunas otras maravillas.









