El jueves ha sido día de legionarios: por la mañana, en versión desembarco, y por la tarde, en versión desfile. Me gustaron las dos variedades.
El desembarco tiene lugar a las 10 de la mañana en el Muelle 2, al lado de la Alameda. Llegamos justo a esa hora y, por supuesto, ya no había sitio decente para verlos, pero aún así disfrutamos del ambiente, los cánticos y algunos pequeños encuadres del espectáculo.
Por la tarde, a eso de las 6 y media, tuvimos una experiencia mucho más completa, de primera fila, antes de que salieran en desfile a recoger al Cristo de la Muerte. Hacen muchas piruetas. Es todo muy circense y bien ejecutado.
Entre legionarios y legionarios, completamos el día con paseos y procesiones. Y dividiendo el día en dos mitades, disfrutamos de un cocido, y torrijas, en casa de María Angeles. una amiga de Charo, Carlos y Javier, a la que hemos visto en todos nuestros viajes a Málaga, ya que forma parte de la pandilla local.










