El año pasado tuvimos un primer aperitivo de la Semana Santa de Málaga, con el Viernes de Dolores. Nos quedamos con ganas de más, así que este año venimos a por la experiencia completa o, al menos, la de los días grandes.
Aterrizamos el martes a primera hora en Málaga desde Ginebra y ya en el primer día experimentamos lo que será la tónica en estos días siguientes: mucha vida social, comidas, tertulias, y muchos paseos para ver procesiones por las calles.
El momento más impactante y novedoso del Martes Santo ha sido ver a los Legionarios Paracaidistas velando un Cristo en la Iglesia de San Juan. Es todo muy emocionante y dramático: las poses, el cambio de guardia, las canciones y proclamas en voz alta de valor y fervor religioso. Muy curioso y muy homoerótico todo porque no dejan de ser expresiones de amor y entrega absoluta entre hombres, con mucha testosterona por todas partes.











